CRISIS EN SALUD MENTAL: “NOS ESTAMOS ACOSTUMBRANDO A ESTAR MAL”

La creciente cantidad de suicidios en Argentina volvió a poner en el centro de la agenda la situación de la salud mental y la necesidad de fortalecer las herramientas de prevención y atención. En diálogo con este medio, el médico psiquiatra Dr. Gastón Noriega analizó las causas detrás de este fenómeno y advirtió sobre una sociedad cada vez más atravesada por la ansiedad, la depresión, los problemas económicos y la soledad.

Noriega señaló que, de acuerdo con los datos correspondientes a 2025 mencionados durante la entrevista, se registraron 5.209 suicidios en el país, lo que representa un promedio de 14,5 casos diarios, aproximadamente un suicidio cada dos horas.

Realmente es un dato preocupante porque hace pensar que tenemos un suicidio cada menos de dos horas”, sostuvo el especialista, quien remarcó que las estadísticas representan solamente una parte visible de una problemática mucho más amplia.

DEPRESIÓN, ANSIEDAD Y PROBLEMAS ECONÓMICOS

Para Noriega, detrás de cada caso existe una combinación de factores que pueden llevar a una persona a una situación de extrema vulnerabilidad. Entre ellos mencionó la depresión, el consumo problemático de sustancias, la ansiedad, los ataques de pánico, la ludopatía, el endeudamiento y las dificultades económicas.

Esto solo es la punta del iceberg”, explicó, al advertir que quienes trabajan en salud mental observan diariamente el impacto que tienen estos factores sobre las personas.

El psiquiatra también cuestionó la capacidad actual del sistema sanitario para responder a una demanda que, según describió, viene creciendo de manera sostenida.

Tenemos cada vez más demanda y tenemos menos servicios para poder hacer frente a esa demanda”, afirmó, y señaló además una disminución del financiamiento destinado a salud mental.

EL AUMENTO DE LOS SUICIDIOS ENTRE JÓVENES

Uno de los aspectos que más preocupa al especialista es el cambio en el perfil etario de las personas que atraviesan estas situaciones.

Noriega explicó que décadas atrás los adultos mayores tenían una mayor presencia en las estadísticas, mientras que actualmente los niños, adolescentes y adultos jóvenes adquirieron una mayor preponderancia.

Según su análisis, este fenómeno está relacionado, entre otros factores, con una sociedad en la que existe una creciente necesidad de obtener resultados inmediatos y una menor capacidad para tolerar la frustración y postergar la satisfacción.

También puso el foco en los cambios dentro de las familias y en el impacto de la tecnología. “Estamos hiperconectados al celular, pero desconectados de los afectos que realmente vienen a cuidar, a curar y a acompañar”, sostuvo.

En ese sentido, destacó la importancia de recuperar espacios de diálogo dentro de los hogares y prestar atención a los cambios de comportamiento de niños y adolescentes.

BULLYING: CUANDO LA BROMA SE TRANSFORMA EN DAÑO

Otro de los factores abordados durante la entrevista fue el bullying, especialmente en el ámbito escolar.

Noriega advirtió sobre situaciones de crueldad y hostigamiento que pueden repetirse contra determinados niños y adolescentes, quienes muchas veces terminan aislándose o modificando su comportamiento.

Los chicos no perciben que eso que están haciendo está mal”, explicó, y remarcó que una misma broma puede tener efectos muy diferentes dependiendo de la situación personal de quien la recibe.

Por eso, consideró fundamental que los adultos puedan detectar señales de aislamiento, silencio o cambios de conducta y comprender que detrás de un niño que está sufriendo puede existir una realidad familiar compleja.

UNA PROBLEMÁTICA MULTICAUSAL

El especialista aclaró que el suicidio no puede atribuirse a una única causa. Los problemas económicos, la soledad, la violencia, el consumo problemático, la exclusión social y las dificultades familiares pueden actuar como factores de estrés, especialmente cuando se combinan con otras situaciones de vulnerabilidad.

En relación con las dificultades económicas, Noriega señaló que no puede afirmarse que sean por sí solas responsables del aumento de los suicidios, pero sí pueden convertirse en “un factor estresante más para las personas que ya de por sí están desbordadas”.

La falta de recursos para afrontar las obligaciones cotidianas, el endeudamiento y la imposibilidad de cumplir con las necesidades familiares pueden incrementar el malestar dentro de los hogares y afectar tanto a adultos como a niños.

Frente a este escenario, el médico psiquiatra planteó la necesidad de no naturalizar el sufrimiento ni acostumbrarse a vivir permanentemente en situaciones de malestar. La crisis de salud mental, sostuvo, exige una mirada integral que contemple tanto la prevención como el acceso efectivo a tratamientos y redes de contención.

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