CHIMPA NÚÑEZ Y SU RUTA SALAVINERA: UNA HISTORIA DE RAÍCES, MÚSICA Y CULTURA

Desde Barrancas, departamento Salavina, la identidad santiagueña encuentra una de sus expresiones más profundas en la voz, la música y la memoria de Chimpa Núñez y su Ruta Salavinera, una iniciativa que busca mantener vivas las raíces culturales de su tierra.

En diálogo con Interior Santiagueño, Núñez habló de su recorrido artístico, su vínculo con Barrancas y su objetivo de preservar una cultura que considera parte fundamental de la identidad provincial. En esta oportunidad, estuvo acompañado por El Niño Barrionuevo, músico que llegó junto a él para compartir su propuesta musical.

DEL ARTE ESCÉNICO A LA MÚSICA

Chimba contó que su vínculo con el arte comenzó desde muy joven y que, durante su estadía en Buenos Aires, profundizó su formación.

“Yo había empezado con esto en Buenos Aires, en realidad. Si bien frecuentaba la gente de chico, fui aficionado a todo lo que es escenario, cantar, leer un discurso,  declamar y recitar”.

En la capital del país estudió artes escénicas con distintos profesores y comenzó a transitar escenarios hasta encontrar en la música una nueva forma de expresión.

BARRANCAS, SALAVINA Y EL ORGULLO POR LAS RAÍCES

A pesar de haber desarrollado parte de su carrera fuera de Santiago del Estero, Núñez aseguró que nunca perdió el vínculo con su lugar de origen.

Barrancas, en el departamento Salavina, ocupa un lugar central en su historia personal y artística. Desde allí nació una propuesta que busca recuperar y difundir las expresiones culturales de la región.

Su proyecto Ruta Salavinera representa precisamente ese recorrido por las raíces, las historias y las manifestaciones culturales de su tierra.

 “A mí me gustaría algún día poder plasmar, de hecho lo vengo haciendo, plasmarlo en un documental toda la historia de lo que es la Ruta Salavinera”.

QUICHUA, VIOLÍN Y CANTO: UNA CULTURA QUE NO QUIERE QUE SE PIERDA

Para Chimpa, mantener viva la cultura implica transmitir aquello que durante generaciones identificó a las comunidades del interior.

Entre los elementos que busca preservar aparecen la lengua quichua, el violín, el canto y las distintas expresiones de la cultura salavinera.

“Yo sigo trabajando en eso para poder siempre mantener eso mismo, que no pase al olvido”.

Su propuesta no se limita a la música: apunta a construir memoria y a que las nuevas generaciones conozcan las historias y tradiciones de sus propios territorios.

EL VÍNCULO CON LA FAMILIA CARABAJAL

Durante la entrevista, Núñez también recordó su relación con integrantes de la familia Carabajal, un vínculo que comenzó a fortalecerse durante su etapa en Buenos Aires.

Contó que tuvo la posibilidad de compartir con Cuti y Roberto Carabajal, además de otros músicos, y que esos encuentros fueron importantes para su recorrido artístico.

Con el paso de los años, también se convirtió en un habitual participante de las celebraciones vinculadas a la familia Carabajal.

Sin embargo, Núñez explicó que suele elegir especialmente los escenarios alternativos que se montan en las calles, donde la música popular se encuentra directamente con la gente.

“Para mí es una alegría, un placer cada vez que se hacen las fiestas aquí, cada vez con más repercusión, que viene gente de todos lados”.

MÚSICA Y COMPAÑÍA

En su visita a Interior Santiagueño, Chimba Núñez estuvo acompañado por El Niño Barrionuevo, músico que se sumó a la propuesta para compartir canciones y darle forma a una presentación cargada de identidad santiagueña.

La presencia de ambos permitió recuperar el espíritu de una cultura que se transmite de generación en generación a través de la música.

RUTA SALAVINERA: UN CAMINO PARA NO OLVIDAR

La historia de Chimpa Núñez está atravesada por un objetivo claro: mantener viva la memoria de Barrancas, Salavina y de todo un patrimonio cultural santiagueño.

Su Ruta Salavinera propone recorrer ese camino desde la música, la palabra y las historias de quienes mantienen vivas las tradiciones.

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