El médico psiquiatra Gastón Noriega alertó sobre la importancia de comprender qué es realmente el trastorno bipolar y advirtió que se trata de una enfermedad seria que muchas veces es minimizada cuando se utiliza el término “bipolar” para describir cambios cotidianos de humor.

En diálogo con Mañana Fantástica, explicó que esta patología genera un profundo sufrimiento tanto en quienes la padecen como en su entorno y que requiere tratamiento especializado.
“Algo que por ahí se banaliza, ¿no? Tienes bipolaridad o sos bipolar cuando de repente cambiamos de estado de ánimo. Y realmente es una enfermedad seria que no debería banalizarse así porque hay mucha gente que está sufriendo y mucho en este tipo de situación”, afirmó.
Noriega explicó que el trastorno bipolar consiste en la alternancia entre episodios maníacos y depresivos, además de períodos de estabilidad emocional.
“Básicamente consiste en una enfermedad en donde alterna episodios maníacos de euforia en donde se siente que hay mucha energía de más, donde los riesgos, los miedos prácticamente no están presentes. Entonces las personas piensan que todo aquello que emprendan, que habitualmente son cuestiones muy ambiciosas, como emprender negocios importantes, muchas veces muy grandes para el lugar o para el mercado, o viajes, o compras, o ventas, que son muy riesgosas, bueno, prácticamente no evalúan los riesgos y se mandan y muchas veces eso trae consecuencias importantes en la vida y en su vida y en el entorno, la familia”.
Agregó que estos episodios suelen alternarse con etapas depresivas.
“Entonces eso se alterna muchas veces con periodos depresivos en donde la vida les duele, donde hay tristeza, donde hay falta de energía, donde el pensamiento se enlentece, donde muchas veces dejan de comer o comen de más por la misma tristeza, tratan de buscar algo de alivio pero muchas veces no pueden”.
El especialista señaló que también existen períodos de eutimia o normalidad y aclaró que para diagnosticar el trastorno bipolar es necesario que la persona haya presentado al menos un episodio maníaco.
“Tenemos que tener por lo menos en algún momento de nuestra vida un episodio maníaco. Y hay que distinguir lo que es un episodio maníaco de lo que es la alegría normal”.
En ese sentido, describió algunas de las características de la manía.
“Cuando ya nos aceleramos, cuando de repente sentimos que podemos hacer todo, donde ya casi no necesitamos dormir porque nos acostamos a dormir una, dos, tres horas y ya no necesitamos más, nos levantamos bien, no estamos cansados. Y estamos todo el día muy activos y la gente empieza a decir, che, pará, estás un poco acelerado”.
También indicó que aparecen dificultades para mantener la atención y completar tareas.
“Muchas veces también las personas les cuesta mucho mantener la atención y se vuelven muy distraíbles. Entonces empiezan muchas cosas pero no terminan ninguna”.
Para Noriega, las consecuencias de la manía pueden ser especialmente graves.
“Muchas veces se dice que en los episodios depresivos las personas sufren la vida, pero en los episodios maníacos es donde realmente se la arruinan, porque hacen tantas macanas, venden la casa, venden el auto, se van de viaje, muchas veces entran en relaciones fugaces desde lo sexual, desde lo afectivo, que muchas veces trae consecuencias que no son deseables para la vida y que esto a la larga trae mucho dolor”.
Respecto de los avances científicos, destacó una investigación recientemente publicada.
“Últimos estudios publicados en la revista Nature han descubierto 26 genes que están relacionados al trastorno bipolar, que realmente tienen una significancia estadística que nos hace pensar o viene a confirmar el origen biológico de todos estos problemas”.
El psiquiatra remarcó que estos hallazgos refuerzan la necesidad del tratamiento farmacológico.
“El trastorno bipolar es uno de esos trastornos psiquiátricos que no mejoran tanto con psicoterapia. O básicamente el tratamiento es farmacológico y la psicoterapia viene como un apoyo. Pero sin el tratamiento de base, el pronóstico es mucho peor”.
También explicó por qué el diagnóstico suele demorarse durante años.
“Muchas veces las personas, al sentirse con mucha energía, con un pensamiento acelerado, tal vez con menos necesidad de dormir, muchas veces sienten que están en el mejor momento de su vida y se les escapa mucho la conciencia de que esto pueda ser peligroso”.
Según indicó, una de las principales dificultades es que durante la manía la persona no percibe el riesgo de sus decisiones.
“Justamente una de las características que tiene el episodio maníaco es que no miden los riesgos, no tienen miedo, no perciben el peligro de lo que puedan hacer. Entonces para ellos va a estar todo bien”.
A esto se suma que el entorno muchas veces tampoco identifica el problema.
“La familia puede percibir algo normal como anormal, también muchas veces les falta conciencia, les falta poder tener esta posibilidad en el tapete”.
Noriega explicó que muchos pacientes consultan durante largo tiempo con distintos profesionales antes de llegar al diagnóstico correcto.
“Muchas veces pasan de psicólogo a médicos generales, van descartando posibilidades para tratar de llegar a un diagnóstico correcto y muchas veces se pierde mucho tiempo y la persona sufre necesariamente por mucho tiempo”.
El especialista también se refirió a la denominada “niebla mental”, un síntoma frecuente entre episodios.
“Muchas veces en esos episodios cuando el paciente está aparentemente compensado, quedamos con un estado de distraibilidad, de falta de concentración, momentos en donde el cerebro no funciona adecuadamente”.
Y agregó: “Es como que no están completamente asintomáticos en los períodos donde el estado de ánimo está aparentemente compensado”.
Finalmente, advirtió que el estigma hacia la salud mental retrasa el acceso al tratamiento.
“La gente en general tiene cierto prejuicio por los psiquiatras, por los psicólogos, y trata de evitar, como que desean que se les encuentre una causa más médica, más fácil de solucionar”.
En esa línea, sostuvo que muchas personas temen consultar por prejuicios.
“Muchas veces también la gente piensa que ir al psicólogo o al psiquiatra lo va a volver más loco o le va a hacer peor. Y en realidad, ese es un pensamiento que retrasa porque realmente son personas que sufren mucho y que necesitan de gente que sepa de este tipo de patologías para que los ayude a salir adelante, encontrar una solución”.
Y concluyó: “no es medicar por medicar, sino que es, en determinados diagnósticos, la necesidad de mantener el mayor tiempo posible libre de síntomas, porque realmente es riesgoso y doloroso, sobre todo, tener los síntomas de la depresión o sufrir las consecuencias que traen aparejadas la euforia y la manía”.

