En diálogo con Mañana Fantástica, Guillermo Marzo reflexionó sobre el rol del pensamiento crítico en el mundo emprendedor y su impacto en la toma de decisiones. La columna surgió a partir de las repercusiones del programa anterior, donde se abordaron temas vinculados a la calidad de vida, la inteligencia emocional y las habilidades blandas.

Marzo planteó un interrogante central: cuántas de las decisiones que se toman en la vida y en los negocios responden a un criterio propio y cuántas están condicionadas por opiniones externas. En un contexto donde abunda la información, las redes sociales y las promesas de resultados rápidos, advirtió sobre la necesidad de desarrollar una capacidad que hoy resulta determinante: el pensamiento crítico.
Lejos de asociarse con la crítica permanente o la desconfianza, explicó que se trata de la habilidad de analizar, cuestionar, interpretar y decidir con fundamentos propios. En otras palabras, implica dejar de reaccionar automáticamente para comenzar a pensar antes de actuar.
Durante la entrevista, detalló cinco aspectos clave en lo que el pensamiento crítico puede marcar la diferencia en un emprendimiento. En primer lugar, permite tomar mejores decisiones, evitando errores frecuentes como inversiones innecesarias, asociaciones inadecuadas o la elección de clientes que no aportan valor. En segundo término, ayuda a interpretar con mayor claridad lo que ocurre en redes sociales, entendiendo que no todo lo visible es rentable ni todo lo viral es sostenible.
También destacó su importancia en la resolución de problemas. Mientras una actitud reactiva lleva a conclusiones apresuradas, el pensamiento crítico invita a formular preguntas, analizar evidencias y evaluar alternativas antes de abandonar un proceso. A su vez, remarcó el vínculo con el autoconocimiento, ya que cuestionar hábitos, creencias y excusas personales resulta fundamental para el crecimiento.
En este marco, subrayó el valor de la escucha activa como una habilidad complementaria. Escuchar a clientes, equipos y al entorno, incluso cuando se trata de opiniones incómodas, permite mejorar la toma de decisiones y detectar oportunidades.
Como propuesta práctica, invitó a los oyentes a reflexionar sobre tres preguntas: qué decisión importante están postergando, qué información concreta tienen al respecto y qué harían diferente si dejaran de actuar por miedo. El objetivo, señaló, es pasar de la reacción a la decisión consciente.
Finalmente, dejó una idea que sintetiza su planteo: la información puede saturar, pero el pensamiento crítico permite construir criterio. En un escenario donde predominan las opiniones, el verdadero diferencial radica en la capacidad de pensar mejor y formular preguntas más precisas.

