En diálogo con Mañana Fantástica, la técnica universitaria y acompañante terapéutica Rosana Elizabeth Saavedra analizó la praxis profesional y el crecimiento de las demandas en salud mental, destacando la importancia de este dispositivo dentro del abordaje actual.

Saavedra explicó que la figura del acompañante terapéutico surgió en Argentina a fines de los años 60 y comienzos de los 70, impulsada por el psiquiatra Eduardo Kalina, quien la denominó inicialmente como “amigo calificado”. Según indicó, el objetivo fue generar un vínculo más cercano entre el profesional y el paciente, alejándose de modelos tradicionales y promoviendo un trato más humano.
En ese sentido, definió al acompañamiento terapéutico como un dispositivo con formación académica que se diferencia de otras disciplinas, ya que su intervención se desarrolla en la vida cotidiana del paciente. “Trabajamos en la cotidianidad, lo que permite observar y abordar aspectos que en otros espacios no se visibilizan”, señaló.
Respecto a la praxis, remarcó que el eje central es la reinserción social de la persona, fortaleciendo vínculos y promoviendo autonomía e independencia. Además, destacó que la labor se extiende a múltiples ámbitos, como el domiciliario, educativo, laboral, judicial y comunitario, adaptándose a diversas problemáticas de salud mental.
La profesional también hizo referencia al 3 de mayo, fecha en la que se conmemora el Día del Acompañante Terapéutico, en alusión a la creación en 2003 de la Asociación de Acompañantes Terapéuticos de la República Argentina (AATRA).
Por último, subrayó el cambio de paradigma que introdujo la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657, al priorizar tratamientos con mayor inclusión social, reducir las internaciones como primera opción y promover el trabajo interdisciplinario.
En este contexto, Saavedra consideró que el acompañamiento terapéutico adquiere un rol cada vez más relevante, en un escenario donde las necesidades en salud mental continúan en crecimiento y requieren respuestas integrales.

