El desarrollador de emprendedores, Guillermo Marzo, reflexionó sobre el verdadero sentido de emprender y puso el foco en un aspecto muchas veces ignorado: la calidad de vida.

“¿De qué sirve emprender, crecer y ganar más dinero, si tu calidad de vida no mejora?”, planteó, al tiempo que advirtió que suele confundirse el éxito con la productividad. “El verdadero objetivo, aunque no siempre lo digamos es vivir mejor”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que el bienestar no se limita a lo económico: “la calidad de vida no es solo lo económico. Tiene que ver con tu bienestar físico, emocional, mental y social”.
Marzo destacó el rol de las habilidades blandas como herramienta clave: “son esas capacidades que no se aprenden solo estudiando, sino practicando: cómo te comunicás, cómo gestionás tus emociones, cómo te relacionás con otros y la relación con vos mismo”.
Además, remarcó: “tu calidad de vida no depende tanto de lo que tienes, sino de cómo gestionás lo que te pasa”. Y agregó, “la gestión es la piedra angular de todo emprendimiento y el principal gestor sos vos mismo”.
En un contexto que definió como “emocionalmente crítico” durante el otoño, enumeró cinco habilidades fundamentales: inteligencia emocional, comunicación efectiva, gestión del estrés, autoconocimiento y límites saludables.
Sobre la inteligencia emocional, explicó: es la capacidad de entender lo que me está pasando y poder gestionarlo. “no es no enojarte, es saber qué hacer con ese enojo”. En cuanto a la comunicación EFECTIVA, señaló:”saber decir lo que piensas sin atacar pero tampoco sin callarte, cuántos problemas de calidad de vida vienen por no decir lo que sentimos”.
También hizo hincapié en el manejo del estrés. “No es el estrés el problema, es no saber manejarlo”. Y sobre el autoconocimiento, advirtió: “Si no te conocés, terminás viviendo la vida que otros esperan de vos”.
Respecto a los límites, fue contundente: “Aprender a decir ‘no’. Sin límites no hay calidad de vida”.
Finalmente, resumió el impacto de estas herramientas. “Eso impacta en tu emprendimiento, con alianzas más efectivas, mejores decisiones y mayor confianza”.
Para cerrar, dejó una reflexión: “no vive mejor el que más tiene, vive mejor el que mejor se gestiona”. Y concluyó: “La calidad de vida no se encuentra… se construye. No solo con ingresos, sino con decisiones, hábitos y habilidades”.

