En diálogo con Mañana Fantástica, la docente e historiadora Fernanda Gil Lozano destacó la realización de la primera marcha antiviejista, llevada a cabo en el barrio porteño de Chacarita, en el marco del Festival Internacional Caminar. La iniciativa reunió a personas de distintas edades con el objetivo de visibilizar y denunciar la discriminación hacia los adultos mayores.

“Es un día histórico”, afirmó, y remarcó que la convocatoria se desarrolló “con alegría, emoción y humor”, aunque con un mensaje claro: cuestionar las prácticas culturales que relegan a las personas mayores a un lugar pasivo o sin deseo.
Gil Lozano explicó que el viejismo no solo se vincula a reclamos económicos como jubilaciones o acceso a la salud, sino también a una construcción social arraigada. “Se los ubica en ‘la retirada’, como si dejaran de tener proyectos o sentimientos. Es una mirada espantosa que todavía persiste”, señaló.
En ese sentido, recordó que el concepto comenzó a tomar forma en 1978 y que en Argentina fue desarrollado por el gerontólogo Leopoldo Salvarezza, quien adaptó el término para describir esta forma de discriminación.
Durante la marcha, los carteles reflejaron el espíritu del reclamo con consignas como “No nos retiramos, nos organizamos” o “Más pasión, menos compasión”. Para la historiadora, estas expresiones buscan romper con estereotipos que aún hoy condicionan la vida cotidiana: “que nos dejen de ‘abuelar’. No todos son abuelos, y aunque lo sean, no es lo único que los define”.
Finalmente, subrayó la importancia de avanzar hacia una mirada más inclusiva: “uno sigue sintiendo, pensando y proyectando. La edad no puede ser un límite para vivir plenamente”.

