En diálogo con Interior Santiagueño, el productor Miguel Revilla advirtió sobre la crítica situación que atraviesan las zonas ribereñas del río Utis, a unos 60 kilómetros de Sumampa, donde el desborde mantiene en alerta a comunidades enteras.

Revilla explicó que el fenómeno comenzó a principios de febrero, cuando el río “tomó posesión” de campos, caminos y viviendas. “Lo que al principio parecía manejable, hoy es una emergencia total”, sostuvo, al señalar que el volumen de agua superó ampliamente los niveles habituales.
El productor, que actúa como nexo entre los pobladores afectados, detalló que la situación impacta en varios departamentos, entre ellos Atamisqui, Salavina, Quebracho, Mitre y parte de Rivadavia, configurando un escenario de gran magnitud.
En cuanto a las familias, indicó que muchas debieron autoevacuarse, otras fueron asistidas en operativos y algunas permanecen aisladas en zonas anegadas. “La gente no puede abandonar completamente el lugar porque su sustento es el ganado”, explicó.
Uno de los puntos más críticos es la producción: el avance del agua cubrió los pastizales y provocó la muerte de animales, especialmente en majadas ovinas. “Hay productores con 300 o 500 cabezas que están perdiendo todo”, alertó.
Además, remarcó las dificultades logísticas para asistir a los animales, ya que no todos cuentan con medios para trasladarse por agua o llevar alimento. “No hay ni siquiera dónde hacer fuego; las condiciones son muy precarias”, describió.
Respecto a la asistencia, Revilla destacó la colaboración de particulares y organismos provinciales, aunque reconoció que la magnitud del problema supera los recursos disponibles. También valoró la solidaridad de visitantes de otras provincias que conocen la zona y ayudan directamente a las familias.
Finalmente, advirtió que la actual crecida podría ser una de las más importantes en décadas. “Hace años que no se veía algo así. Hoy estamos ante una situación que afecta no solo a los pobladores, sino a toda la economía regional”, concluyó.