MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA: UNA FECHA QUE INTERPELA AL PAÍS

Luis Guillermo Garay, miembro de la Asociación por la Memoria, la Verdad y la Justicia, ex director del Instituto Espacio por la Memoria y ex preso político, dialogó con Mañana Fantástica sobre el significado del 24 de marzo, una fecha clave en la historia argentina.

En la entrevista, destacó la importancia de mantener viva la memoria colectiva, reflexionar sobre el pasado reciente y fortalecer el compromiso social con los derechos humanos, especialmente en las nuevas generaciones.

Además, advirtió sobre los intentos de banalizar y relativizar lo ocurrido durante la dictadura, señalando que estas posturas no son nuevas y que hoy resurgen incluso desde espacios de poder. En ese sentido, sostuvo que no solo existe negacionismo, sino también una reivindicación de ese período.

Garay subrayó la importancia de sostener la memoria colectiva y homenajear a las víctimas del terrorismo de Estado, destacando que el proceso de juzgamiento iniciado con el regreso de la democracia en 1983 marcó un hito a nivel regional y permitió consolidar una cultura basada en los derechos humanos.

Además, planteó que la dictadura interrumpió un proceso de organización social y lucha por derechos fundamentales como el trabajo, la salud, la educación y la vivienda, en un contexto atravesado históricamente por reiterados golpes de Estado y disputas entre sectores sociales.

Finalmente, remarcó que mantener viva la memoria no solo implica recordar el pasado, sino también defender en el presente los valores democráticos y los derechos conquistados.

DE ESTUDIANTE A PRESO POLÍTICO: EL RELATO EN PRIMERA PERSONA

Gary explicó que al momento de su detención era estudiante de Filosofía y Letras en la Universidad de Tucumán y que fue capturado en la capital santiagueña. Permaneció privado de su libertad durante ocho años.

Describió ese período como extremadamente difícil, marcado por prácticas como el secuestro y la tortura, incluso cuando aún regía formalmente la Constitución. “Nos tuvieron más de un mes sin dar intervención a un juez, en condiciones de clandestinidad”, recordó.

Además, señaló que una de las situaciones más duras fue la incertidumbre permanente.“Habíamos perdido la noción del futuro. Vivíamos día a día sin saber qué iba a pasar”.

Gary recuperó la libertad condicional a fines de 1982, aunque destacó que las consecuencias se extendieron mucho más allá: estuvo inhabilitado políticamente durante años y recién pudo votar a fines de la década del 90.

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