Desde el Ministerio de Salud afirman que “la medida resulta necesaria para poder evaluar los eventuales impactos que las importaciones de dichas mercaderías pudieran causar en materia ambiental y otros aspectos referidos a la salud pública”.

El Gobierno avanzará con un endurecimiento de los controles aduaneros sobre la importación de ropa usada, una decisión que se toma luego de que se conociera el fuerte crecimiento de esta operatoria, que se disparó cuarenta veces durante los primeros ocho meses del año.
El refuerzo de los controles fue impulsado formalmente por la Subsecretaría de Comercio Exterior, aunque previamente el Ministerio de Salud había emitido una advertencia. En un informe oficial se señala que la importación de ropa usada puede implicar riesgos para la salud pública, con impactos más severos en bebés, niños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos comprometidos.
Es por ello que el nuevo formulario se sumará al certificado de desinfección que ya se exige actualmente. La mayor parte de la ropa usada que ingresa al país proviene de Estados Unidos, donde su incineración está restringida por regulaciones ambientales y altos costos de disposición final.
