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QUÉ DICEN LAS LEYES DE EMERGENCIA EN DISCAPACIDAD Y FINANCIAMIENTO UNIVERSITARIO QUE EL OFICIALISMO NO PUDO DEROGAR

Habían sido incluidas en el artículo 75 del capítulo 11 del Presupuesto 2026, rechazado por los legisladores. Fue uno de los puntos más controvertidos en la votación.

Finalmente, el oficialismo no logró derogar en la Cámara de Diputados las leyes de Financiamiento Universitario y Emergencia en Discapacidad, incluidas en el artículo 75 del capítulo 11 del Presupuesto 2026.

En concreto, el artículo 75 de “la ley de leyes” intentaba derogar las leyes 27793 y 27795, las de Emergencia discapacidad y Financiamiento Universitario, respectivamente, pero fue rechazado por los legisladores por 123 votos en contra, 117 afirmativos y 2 abstenciones.

Ambas normas habían sido promulgadas por Milei antes de las elecciones generales de octubre, cuando el rechazo a los vetos lo dejó sin margen de maniobra. Sin embargo, su aplicación quedó virtualmente suspendida: no se asignaron partidas presupuestarias, bajo el argumento recurrente de que “no hay plata” y de que correspondía al Congreso definir el origen de los fondos.

En paralelo, el Ejecutivo dispuso aumentos discrecionales para el financiamiento universitario y para los prestadores en discapacidad, aunque los montos otorgados quedaron muy por debajo de lo previsto en las propias leyes.

Incluso la Justicia le había ordenado al Gobierno la aplicación inmediata de la Ley de Emergencia en Discapacidad, en un fallo donde hizo lugar a un amparo colectivo y además había suspendido el artículo del decreto presidencial que obligaba al Congreso a detallar las fuentes de financiamiento para su implementación.

Tras el veto, en septiembre el Senado había logrado la insistencia de la ley de emergencia en discapacidad con 63 votos afirmativos y 7 en contra. El rechazo total a un veto del Ejecutivo no se daba desde hace 22 años.

Qué dice la Ley de Emergencia en Discapacidad

La ley que declara la emergencia en discapacidad tiene vigencia en todo el territorio nacional hasta el 31 de diciembre de 2026, con posibilidad de prórroga por un año más.

Su objetivo central es garantizar el ejercicio efectivo de los derechos de las personas con discapacidad en áreas clave como salud, educación, trabajo y protección social.

Entre las principales medidas se destacan las compensaciones económicas para prestadores de servicios y talleres de producción, con un impacto fiscal estimado por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) de entre el 0,22% y el 0,42% del PBI. Además, se establecía la regularización de pagos atrasados y la actualización mensual de los aranceles del Sistema de Prestaciones Básicas, que es declarado de interés público nacional.

La normativa también impulsa una reforma del sistema de pensiones no contributivas, con el fin de asegurar su financiamiento y revisar las condiciones de acceso y permanencia. Se propone fortalecer la gestión institucional de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) mediante auditorías y mejoras en su base de datos, actualizar el Certificado Único de Discapacidad (CUD) con un enfoque integral, y asignar recursos específicos para el funcionamiento de talleres protegidos y centros de día.

A su vez, se exige al Poder Ejecutivo que rindiera cuentas sobre la ejecución presupuestaria y las políticas implementadas en el marco de la emergencia, y se ratificaba el cumplimiento del cupo laboral del 4% para personas con discapacidad en el sector público.

Qué dice la Ley de Financiamiento Universitario

Por su parte, la Ley de Financiamiento Universitario prevé actualizar las partidas para universidades, hospitales universitarios, ciencia y tecnología al 1° de enero de 2025, tomando como referencia la inflación de 2023 y 2024.

Además, establece incrementos bimestrales por IPC y una recomposición salarial para docentes y no docentes, con actualización mensual por inflación.

La iniciativa llegó tras el veto de Javier Milei a una ley similar en octubre de 2024, decisión que en su momento había sido ratificada por Diputados. Según un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), pese a un aumento del 29% decretado por el Ejecutivo, el presupuesto para 2025 se ubicó en su nivel más bajo en dos décadas, con una caída real del 32% desde 2023, lo que compromete el funcionamiento de las universidades y el acceso a la educación superior gratuita.

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