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UNA EMPRENDEDORA DE PAMPA DE LOS GUANACOS REVALORIZA LA HARINA DE ALGARROBA Y LA TRANSFORMA EN PRODUCTOS FAMILIARES CON IDENTIDAD REGIONAL

En diálogo con El Interior Santiagueño, Nélida  Carabajal, emprendedora de Pampa de los Guanacos, compartió la historia y evolución de su proyecto familiar dedicado a la producción de alimentos a base de harina de algarroba, una materia prima tradicional del monte santiagueño que hoy cobra nueva visibilidad gracias a su trabajo.

Nélida explicó que sus primeros pasos comenzaron hace más de una década, cuando se desempeñaba como promotora voluntaria del Prohuerta. “Recibimos capacitaciones y ahí aprendí a trabajar con harina de algarroba. Antes solo conocía el patay y  añapa, y que la algarroba se juntaba para los animales. No sabía del valor que tenía”, recordó.

A partir de esas formaciones, y guiada por técnicas transmitidas por especialistas, incorporó el uso de otros frutos del monte, como el chañar, el mistol, el ucle y la doca. Sin embargo, su producción se consolidó alrededor de la harina de algarroba, con la que elabora una amplia variedad de alimentos. “Con harina de algarroba hago patay, alfajores, bombones, prepizzas, café, cacao, arrope y jugos”, detalló.

Una de las anécdotas más significativas surgió en su propia cocina: el primer jugo de algarroba fue preparado por su nieta, quien, con apenas ocho años, siguió un método visto en un video. “Yo no le di importancia hasta que trajo la jarra con el jugo listo. Desde entonces, mis hijos y mis nietos trabajan conmigo. Esto es un emprendimiento familiar”, contó emocionada.

Consultada sobre por qué eligió la algarroba como ingrediente principal, Nélida destacó sus propiedades. “Es una harina muy rica en nutrientes: tiene calcio, vitaminas, hierro. Es muy sana”, explicó. Además, subrayó que es una excelente alternativa para personas con intolerancias alimentarias: “No tiene gluten ni lactosas”.

Aunque este año disminuyó su actividad debido a problemas de salud, aseguró que existe un interés creciente por estos productos: “Antes era una novedad, pero ahora ya se está extendiendo más. Lo que me preocupa es que en esta zona casi nadie trabaja la algarroba, cuando tiene tanto valor. No debería perderse”.

A través de fotografías enviadas a la redacción, la emprendedora mostró parte del proceso artesanal: desde la recolección del fruto hasta la molienda, además de los productos terminados, entre ellos alfajores, empanadillas, pizzas y bebidas a base de algarroba.

“Mi deseo es que esto siga creciendo, que se conozca más. La algarroba es un alimento muy completo y propio de nuestra tierra”, finalizó.

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