En su tradicional columna política en Mañana Fantástica, el analista Enrique Hisse abordó las recientes declaraciones del presidente Javier Milei, quien utilizó pasajes bíblicos para fundamentar sus políticas económicas y sociales.
“La Biblia hay que entenderla en su contexto. No puede parcializarse para buscar una legitimación política”, señaló Hisse en un tono crítico. “Hablar de humildad y no hablar de avaricia es un uso sesgado de las escrituras. Si uno elige solo los pasajes que convienen, se desvirtúa el mensaje original”, agregó.
El columnista ejemplificó con el relato bíblico de Isaac: “Puedo decir que tenía riqueza y poder porque fue bendecido, pero también puedo afirmar que fue codicioso y que si hubiera compartido sus bienes no se habrían generado conflictos de tierras”.
Durante la emisión, se compartió un fragmento de las declaraciones de Milei, a lo que Hisse respondió: “Es peligroso construir un discurso que toma como verdad absoluta solo una parte de la realidad. La historia y la Biblia nos enseñan que toda riqueza concentrada sin equilibrio social termina provocando tensiones”.
Hisse dejó planteado un interrogante sobre el rol de los líderes en tiempos de crisis: “¿Se puede gobernar apelando únicamente al mandato de devolver lo acaparado sin considerar el impacto en los sectores más vulnerables? Esa es la pregunta que debería inquietar a quienes ejercen el poder”.
En el tramo final de su análisis, Enrique Hisse dejó una reflexión contundente sobre la situación actual: “La pregunta que hoy debemos hacernos es cuáles son los mecanismos para restaurar esta pobreza perpetua, esta falta de libertad generada por las deudas, la acumulación de riqueza y la transferencia de los recursos de los trabajadores a unas pocas manos”, expresó.
Hisse señaló que el primer mecanismo para revertir esta situación debería ser la democracia, pero advirtió sobre sus falencias: “Algo está fallando en esta democracia. Alguien se apropió de la estructura política, encapsuló la economía en decisiones que favorecen a unos pocos, se adueñó de la organización jurídica que los respalda y utiliza un Estado policial para reprimir las demandas democráticas”.
Finalmente, apuntó contra la cooptación del sistema: “Lo que hoy está fallando es una democracia liberal representativa donde los representantes han sido absorbidos por intereses concentrados. Hay en la Biblia una crítica social, económica y política a esos mismos mecanismos que históricamente han empobrecido a los pueblos”.