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miércoles, agosto 19, 2026

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IMPUNIDAD JUDICIAL PARA LOS ASESINOS DE DOS JOVENES SEMINARISTAS Y TRES CURAS EN UNA IGLESIA

El juez Rafecas y el fiscal RĂ­volo deben definir las indagatorias por el crimen de los palotinos. Hasta ahora, el Ășnico culpable fue un periodista que investigĂł.

En tiza habían escrito los miembros del grupo de tareas de la dictadura, en la madrugada del 4 de julio de 1976, dentro de la parroquia San Patricio, en la esquina de Estomba y Echeverría, en el coqueto barrio porteño de Belgrano R, cuando fueron a buscar a los sacerdotes y seminaristas que estaban en sus cuartos durmiendo. Los apuntaron con sus armas y los sacaron de la cama. Los arrodillaron delante del altar, debajo de ellos una alfombra roja. A balazos, los asesinaron. Juntos vivieron y murieron: Emilio Barletti de 24 años, Salvador Barbeito de 25 años, el sacerdote saliente Pedro Dufau de 64 años, Alfredo Leaden de 54 años y el pårroco Alfredo Kelly de 43 años.

El mĂĄs cruel de los operativos de la dictadura contra la iglesia catĂłlica argentina aĂșn sigue sin responsables penales. No se sabe autores materiales, tampoco intelectuales.

Eso sĂ­, el primer juez, Guillermo Rivarola, que debĂ­a investigar el complot de la masacre, terminó condenando al Ășnico periodista que investigĂł. El calumnias e injurias contra Eduardo Kimel llegĂł a la Corte Suprema Nacional. En diciembre de 1998, los cortesanos dictaron calumnias sobre el periodista y favorecieron al juez que nunca descubriĂł la verdad con los asesinos de los palotinos. Finalmente, la causa llegĂł a la ComisiĂłn Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que en 2008 condenĂł al Estado argentino por haber violado la libertad de expresiĂłn e instĂł a levantar la condena al periodista. En ese entonces, año 2009, la presidenta Cristina FernĂĄndez de Kirchner presentĂł el proyecto de ley para despenalizar las calumnias e injurias para los periodistas. Finalmente, se votĂł la ley 26.551 y el Estado argentino modificĂł el CĂłdigo Penal. El periodista Kimel muere poco tiempo despuĂ©s de sancionarse la ley.

El crimen de los palotinos lleva 49 años. Nadie estĂĄ preso, ni condenado. Desde el año 2022, el juez federal porteño que lleva la causa es Daniel Rafecas, junto al fiscal Carlos RĂ­volo. Pocos dĂ­as atrĂĄs, el abogado querellante de la Sociedad del Apostolado CatĂłlico argentina (conocidos como los palotinos, en honor a su fundador, el sacerdote romano, Vicente Pallotti), Pablo Llonto, solicitĂł indagar al juez Rivarola, por prevaricato y encubrimiento, y a diez miembros de la PolicĂ­a Federal que en el año ‘76 integraban la comisarĂ­a 37 por considerar que participaron en la liberaciĂłn de la zona y en el encubrimiento posterior del hecho.

“Esperamos que el juez Rafecas actĂșe con celeridad y llame de manera urgente a prestar declaraciĂłn indagatoria a todos los efectivos de la comisarĂ­a 37 implicados en el hecho. Como al ex juez Rivarola, quien fue el encargado de garantizarles total impunidad durante la primera instrucciĂłn de la causa”, asegurĂł a C5N, Ramiro Varela, militante de la organizaciĂłn “Palotinos por la Memoria, Verdad y Justicia”.

Dentro de la propia asociación de Palotinos el crimen abre aguas. Jorge Rafael Videla, de la localidad bonaerense de Mercedes, y su familia se formaron en la espiritualidad palotina. Mientras que en la misma comunidad eclesial estaban estos sacerdotes y seminaristas asesinados por esa misma dictadura militar encabezada por Videla.

Tal es la tensión interna en los palotinos que recién se constituyeron en querellantes 40 años después de ocurrida la masacre en la parroquia San Patricio. Mientras que hace poco tiempo asumió la querella el abogado Llonto.

“Las baldosas de este solar estĂĄn ungidas con la sangre de aquellos a quienes el mundo no pudo reconocer porque no eran de este mundo”, predicó Jorge Mario Bergoglio, en ese entonces cardenal primado y arzobispo porteño, en la misa desde San Patricio, el 4 de julio de 2001, 25 años despuĂ©s de los cobardes crĂ­menes.

En ese entonces, quien luego serĂ­a el Papa Francisco pidió quitar etiquetas y concentrarse en el testimonio de los palotinos: “Hay gente que fue grano de trigo, dio su vida y germinó”, y añadiĂł Bergoglio una confesiĂłn, su estrecha cercanĂ­a al entonces pĂĄrroco de San Patricio: “Yo soy testigo, porque lo acompañé en la direcciĂłn espiritual y en la confesiĂłn hasta su muerte de lo que era la vida de Alfie Kelly. SĂłlo pensaba en Dios. Y lo nombrĂ© a Ă©l porque soy testigo de su corazĂłn, y en Ă©l a todos los demĂĄs”.

Etiquetas

Las etiquetas siguen al dĂ­a de hoy. “Terroristas asesinos” figuraba debajo de la placa con los nombres de Lucila Adela RĂ©vora y Enrique De Pedro, los padres del senador nacional, Eduardo “Wado” De Pedro. Sin esperar, ni delegar, fue el propio Wado que limĂł esa nefasta etiqueta sobre la identidad de sus progenitores en el cementerio de Mercedes. Pocos minutos antes el provincial de los palotinos y pĂĄrroco de San Patricio en Mercedes, Pablo Bocca, junto a la cuñada de Kelly, los miembros de Palotinos por la Memoria y un grupo de estudiantes secundarios, que llevaban la bandera nacional, de Santa Sede, de Irlanda y de la provincia de Buenos Aires, habĂ­an realizado la ofrenda floral para los sacerdotes palotinos asesinados y allĂ­ enterrados.

Iniciativas

En el Congreso Nacional, el lunes 7, fue presentado el proyecto de ley, autoría de Eduardo Valdés, para declarar a la parroquia San Patricio Monumento Histórico Nacional. Mientras que este viernes 4, en San Patricio de Belgrano, celebró misa por los mårtires, el obispo auxiliar porteño, Alejandro Prado; y el jueves 3, en la localidad de Suipacha, se colocó una baldosa en memoria del cura Kelly.

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