El abogado del profesional de la salud al que le encontraron un total de 257 fetos en un placard, explicó los motivos de su decisión y se encendió la polémica.

En las últimas horas, la localidad santafesina de Rafaela se paralizó luego de que trascienda que un médico guardó durante años más de 200 fetos, se negó a descartarlos como residuos biológicos y los conservó en formol en un armario de un hospital.
La situación fue registrada en el hospital Jaime Ferré donde Jorge Pérez, el médico en cuestión y actual jefe del servicio de anatomía patológica decidió -al menos durante 15 años- conservar en formol gran cantidad de cuerpos productos de defunciones fetales y guardarlos en un armario, cuando la norma establece descartarlos como residuos biológicos.
El médico, ejerciendo su derecho de objeción de conciencia, presentó una demanda en la que solicitaba que “se ordene la inscripción en el registro civil de Santa Fe de las defunciones de 257 bebés que fallecieron por muertes no provocadas en el seno materno de sus madres (defunciones fetales)”.
Tras el fallo a favor por parte de la Justicia, 241 mujeres fueron notificadas sobre lo sucedido, de las cuales solo seis se presentaron el hospital.
“Optamos por el camino judicial, la ley que regula el funcionamiento del registro civil y que dice que después de los 60 días del fallecimiento de una persona, puede iniciarse el trámite respectivo para que se registre la defunción y que se proceda a la sepultura del cuerpo”, dijo su abogado, Pablo Possetto.
“Por una cuestión de conciencia, junto con su equipo, optó por no descartar esos cuerpos. En ejercicio del derecho a la objeción de conciencia, ellos consideran que no se trata de un residuo, sino que se trataba de un cadáver humano y les parecía que darle un tratamiento distinto (como residuo patológico) podría ir en contra de sus principios y convicciones”, agregó el letrado