La figura del “loco” como una construcción política y social fue el eje del análisis realizado por la docente e historiadora Fernanda Gil Lozano, quien trazó un paralelismo entre Domingo Faustino Sarmiento y Javier Milei, dos presidentes separados por más de un siglo, pero unidos por una característica: ambos construyeron una imagen pública marcada por la provocación, la vehemencia y el enfrentamiento.
“Los dos son llamados ‘el loco’”, planteó Gil Lozano al comenzar su análisis, aunque aclaró que se trata de personajes pertenecientes a épocas completamente diferentes. Para la historiadora, el punto de contacto está en que ambos fueron considerados figuras incómodas y capaces de enfrentarse con buena parte de la sociedad de su tiempo.
SARMIENTO Y LA IDEA DE TRANSFORMAR LA ARGENTINA
Al referirse a Sarmiento, Gil Lozano recordó su trayectoria como periodista, maestro, político y militar antes de llegar a la Presidencia. También destacó la importancia de “Facundo: Civilización y barbarie”, publicado en 1845, como una de las obras fundamentales para comprender su particular interpretación de la Argentina.
Según explicó, Sarmiento vinculaba la idea de civilización con las ciudades, la educación y el progreso, mientras que asociaba la barbarie con el mundo rural y los caudillos. Al mismo tiempo, señaló que esa mirada también implicaba una postura profundamente despectiva hacia determinados sectores populares, entre ellos gauchos, afrodescendientes e indígenas.
Sin embargo, Gil Lozano puso el foco en un aspecto que considera central para comprender el proyecto de Sarmiento: su apuesta por la educación como herramienta para transformar el país.
En ese sentido, destacó el crecimiento de la educación primaria durante su presidencia y sostuvo que detrás de su personalidad polémica existía un objetivo concreto: llevar a la Argentina hacia el progreso a través de la educación.
“Para él, el progreso de la Argentina era el sistema educativo y apostó todo. En su presidencia hizo 800 escuelas llevando a la cantidad de alumnos en primaria de 30 mil a 100 mil”, resumió.
MILEI Y OTRO ENEMIGO: EL ESTADO
La comparación cambia de escenario cuando Gil Lozano analiza a Javier Milei. Según su interpretación, el presidente actual identifica como uno de los principales obstáculos para transformar el país al Estado y a la dirigencia política, a la que suele referirse como “la casta”.
Mientras Sarmiento veía como problemas centrales al caudillismo, el atraso y la falta de educación, Milei plantea una reducción del Estado y reivindica el mercado y la libertad económica como elementos fundamentales para el desarrollo.
“Llegan a un acuerdo con una idea de hacer progresar al país, pero con metodologías bastante distintas”, explicó la historiadora al comparar ambos proyectos.
¿POR QUÉ “LOS LOCOS”?
Uno de los puntos centrales del análisis fue precisamente el significado de la palabra “loco”.
Gil Lozano aclaró que, en el caso de Sarmiento, el término no debe entenderse necesariamente como una referencia a una enfermedad mental, sino como una manera de describir una personalidad considerada excesiva para su época.
Su carácter provocador, sus enfrentamientos y su manera de expresarse contribuyeron a construir esa imagen pública.
La historiadora sostuvo que algo similar puede observarse actualmente alrededor de Milei, cuya personalidad irreverente y confrontativa también forma parte de su identidad política.
Para Gil Lozano, este tipo de liderazgo puede generar identificación entre sectores de la sociedad cansados de la política tradicional. Sin embargo, allí aparece una pregunta que considera fundamental: ¿existe el riesgo de confundir un liderazgo fuerte con el personalismo?
EL OBJETIVO COMO DIFERENCIA
Frente a esa pregunta, Gil Lozano marcó cuál considera que fue el elemento que terminó diferenciando y, de alguna manera, “salvando” históricamente a Sarmiento.
“¿Sabés qué es lo que lo salva a Sarmiento? El objetivo de la educación”, sostuvo.
Para la historiadora, más allá de las fuertes críticas que pueden hacerse a sus ideas y a sus métodos, el proyecto educativo fue una herramienta concreta de transformación.
De esta manera, la comparación entre Sarmiento y Milei no se limita a sus personalidades o al hecho de haber sido considerados “locos”. El análisis propone mirar qué objetivos persigue cada liderazgo y cuáles son las herramientas que plantea para transformar la Argentina.
En palabras de Gil Lozano, detrás de la figura del líder irreverente debe existir algo más que la provocación: un proyecto capaz de traducir esa ruptura con lo establecido en transformaciones concretas para la sociedad.

