La Dra. Jimena Massi y la Dra. Rosana Jorge, médicas veterinarias, destacaron la importancia de realizar controles y análisis clínicos periódicos en los pacientes senior, una etapa en la que las mascotas requieren cuidados específicos y un seguimiento más cercano de su estado de salud.

Cada vez más, los animales ocupan un lugar central dentro de las familias y son considerados verdaderos miembros del hogar. En ese contexto, también crece la conciencia sobre la importancia de acompañarlos durante el envejecimiento y brindarles las herramientas necesarias para transitar esta etapa con la mejor calidad de vida posible.
El objetivo es que puedan llegar a la vejez de manera saludable y confortable, con el menor dolor posible y con la posibilidad de detectar enfermedades de manera temprana. Incluso cuando ya existe una afección, los controles permiten conocer su evolución y establecer estrategias para que el animal pueda sobrellevarla de la mejor manera.
“El paciente senior no es un cachorro ni es un adulto joven. Tiene una alimentación, estudios y controles distintos. En la mayoría de las patologías, y sobre todo en esta categoría de pacientes, las enfermedades comienzan a gestarse muchísimo antes de que se manifiesten los signos clínicos. Por eso es fundamental acudir al laboratorio para hacer más medicina preventiva”, explicó una de las profesionales.
En esa línea, remarcó que la medicina veterinaria no debe enfocarse únicamente en tratar una enfermedad una vez que aparece, sino también en prevenir y detectar los problemas antes de que se manifiesten clínicamente. La realización de estudios preventivos permite encontrar alteraciones en etapas tempranas y actuar con mayor rapidez.
La Dra. Rosana Jorge señaló que, a determinada edad, los animales pueden comenzar a presentar distintas enfermedades y que la diferencia de realizar controles preventivos radica justamente en no esperar a que aparezcan síntomas para actuar.
En términos generales, perros y gatos son considerados pacientes senior a partir de los 7 años, aunque la expectativa de vida puede variar según la especie, raza y condiciones individuales. Durante esta etapa pueden aparecer problemas renales o hepáticos, diabetes, insuficiencia pancreática, tanto endócrina como exocrina, además de alteraciones hormonales como el hipotiroidismo, más frecuente en perros, y el hipertiroidismo, habitual en gatos.
Los controles y análisis clínicos suelen recomendarse, como referencia general, cada seis meses. Sin embargo, la frecuencia puede modificarse de acuerdo con el estado de salud del animal o la enfermedad que presente, llegando en algunos casos a realizarse cada tres meses. “Cada enfermedad tendrá su parámetro para el seguimiento”, señalaron las profesionales.
Entre los estudios básicos para un paciente senior se encuentran el hemograma y el análisis bioquímico. El hemograma permite evaluar las diferentes células sanguíneas: los glóbulos rojos, encargados de transportar oxígeno; los glóbulos blancos, relacionados con las defensas del organismo; y las plaquetas, que participan en la coagulación.
Por otro lado, el análisis bioquímico permite evaluar diferentes enzimas, hormonas y metabolitos, cuyos valores aportan información sobre el funcionamiento de distintos órganos y pueden ayudar a detectar posibles alteraciones.
Las veterinarias también remarcaron que los estudios no necesariamente son iguales para perros y gatos. Si bien ambas especies pueden compartir determinadas enfermedades, existen diferencias importantes en las patologías más frecuentes. Por ejemplo, los perros presentan mayor predisposición al hipotiroidismo, mientras que en los gatos es más habitual el hipertiroidismo.
Otro avance destacado durante la entrevista fue la posibilidad de realizar estudios específicos para cada especie. Entre ellos se encuentra la medición de lipasa específica, una herramienta que permite mejorar la precisión en el diagnóstico de enfermedades como la pancreatitis.
En este sentido, las profesionales destacaron la importancia de contar con laboratorios veterinarios especializados, ya que permiten realizar estudios adaptados a las características de cada especie y obtener información más precisa. También mencionaron la incorporación de nueva tecnología, como un multianalizador capaz de realizar estudios de sangre, bioquímica, hemograma, hormonas, anticuerpos y análisis de materia fecal, entre otros.
Durante la entrevista también se habló sobre la disbacteriosis, una alteración de la flora bacteriana normal del intestino que puede aparecer por diferentes motivos, entre ellos el estrés crónico, cambios en la alimentación y, especialmente, el uso de antibióticos. Las profesionales explicaron que actualmente existen herramientas de laboratorio que permiten detectar estas alteraciones y orientar el tratamiento adecuado para cada paciente.
A la hora de realizar un análisis completo, las veterinarias consideraron fundamental que el animal sea evaluado previamente por su veterinario clínico, quien determinará qué estudios son necesarios de acuerdo con la edad, los antecedentes y el estado de salud de la mascota. Si bien es posible realizar controles básicos, como un hemograma y algunas enzimas hepáticas y renales, estos pueden no ser suficientes para detectar otras alteraciones.
En el caso de pacientes que ya cuentan con estudios previos, los análisis pueden repetirse para realizar un seguimiento, por ejemplo, de una enfermedad renal. Sin embargo, remarcaron que los resultados deben ser interpretados por un profesional, quien podrá determinar qué parámetros evaluar, con qué frecuencia y qué significado tienen los valores obtenidos en relación con el estado clínico del animal.
Finalmente, las profesionales hicieron hincapié en la importancia de que los tutores estén atentos a los cambios en el comportamiento y los hábitos de sus mascotas, especialmente durante la etapa senior. Entre las señales de alerta mencionaron el aumento en el consumo de agua y en la frecuencia de la orina, la falta de energía, el desinterés por la comida o una disminución en la actividad habitual.
También recomendaron consultar al veterinario cuando los vómitos se vuelven frecuentes o se repiten durante varios días, así como ante cambios inesperados en las deposiciones. En estos casos, es importante observar tanto la consistencia como el color de la materia fecal. La presencia de deposiciones muy oscuras en un perro senior, por ejemplo, puede ser un indicio de un posible sangrado gastrointestinal y requiere una evaluación veterinaria.
