La música, la memoria familiar y el amor por la tierra santiagueña forman parte de la historia de Mario Ruiz, músico y productor artístico, quien mantiene un fuerte vínculo con Rodeo de Soria, una zona que ocupa un lugar especial en sus recuerdos y en su identidad.

Durante una entrevista, Ruiz destacó el valor de sus raíces y recordó especialmente la influencia de su abuela paterna, Leticia Soria, nacida en el paraje Taquetúyoj, cercano a Sol de Mayo y vinculado a la zona de Rodeo de Soria, entre Santiago del Estero y Las Termas.
“De changuitos hemos criado escuchando Lo palmareños, Los Rodeños”, recordó el músico, al explicar que tanto su padre como su madre, y especialmente su abuela, fueron quienes le transmitieron desde pequeño el sentimiento por la familia y el origen.
Esa herencia también estuvo ligada a la música. Ruiz recordó a Manuel Augusto Jugo y autor de obras como Samba para mi luna y Qué lindo se ha puesto el pago, a quien describió como un hombre que supo expresar a través de sus creaciones la nostalgia y el amor por su tierra.
UNA TIERRA QUE DIO GRANDES ARTISTAS
Para Ruiz, Rodeo de Soria y su zona de influencia constituyen un territorio con una importante historia musical. Más allá de sus características naturales y de tratarse de una región agreste, considera que allí existe una especie de “germen natural” del que surgieron numerosos artistas.
En ese recorrido mencionó a referentes del folclore como Manuel Augusto Jugo y Elba Jugo, pero también a músicos vinculados con la música tropical, la guaracha y el chamamé.
Entre los nombres que forman parte de esa memoria musical recordó a Los Palmareños, Armando Soria, Rubén Soria, El Monarca y Los Rodeños, además de otras familias de artistas de la zona.
Para el productor artístico, todos ellos fueron parte de la banda sonora de una infancia atravesada por las vacaciones y los encuentros familiares.
LOS RECUERDOS QUE SE CONVIERTEN EN MÚSICA
Ruiz evocó especialmente las visitas a la casa de su tío Martín Jugo y su tía Emma, donde compartía momentos familiares durante las vacaciones de invierno.
Entre sus recuerdos aparecen imágenes propias de la vida rural: la leche recién ordeñada de cabra, las tortillas a la lata y las comidas preparadas al rescoldo.
“Creo que eso ha hecho que uno mame esa esencia desde esa edad y que la vaya reproduciendo con el tiempo”, sostuvo.
Para Ruiz, aquellas experiencias fueron mucho más que recuerdos de infancia. Se transformaron en parte de una identidad cultural que con los años continuó expresándose a través de la música.
EL RECUERDO DE EL MONARCA DE LOS RODEÑOS
Otro de los momentos centrales de la entrevista fue el homenaje realizado recientemente a Néstor, El Monarca de Los Rodeños, en su propia casa de Rodeo de Soria.
Ruiz contó que durante los últimos años de vida del artista tuvo la posibilidad de visitarlo con frecuencia y compartir distintos momentos.
Además, ambos participaron de una grabación incluida en el disco Regalo del monte, donde realizaron una versión a dúo de Qué lindo se ha puesto el pago, como homenaje a Rodeo de Soria, Sol de Mayo y a Manuel Augusto Jugo.
El músico recordó que El Monarca lo recibía habitualmente en su casa, un espacio donde tenía una huerta y que soñaba convertir primero en un camping y posteriormente en un patio cultural, con un escenario destinado a recibir artistas y generar encuentros.
Según relató Ruiz, a partir de 2023 la salud de El Monarca comenzó a deteriorarse hasta producirse su fallecimiento. Sin embargo, a tres años de su desaparición física, su música continúa presente.
UN HOMENAJE QUE REUNIÓ A ARTISTAS Y AL PUEBLO
El homenaje realizado en su casa reunió a una importante cantidad de personas y artistas vinculados con diferentes géneros musicales.
Ruiz destacó la presencia de músicos de folclore, música tropical y chamamé, además de vecinos y personas de la zona que mantuvieron un vínculo con El Monarca a lo largo de los años.
También llegaron visitantes desde Tucumán. El músico contó que dos colectivos con turistas tucumanos arribaron temprano para compartir la jornada y permanecieron hasta la presentación de Los Rodeños, que estuvo a cargo del cierre musical.
Ruiz también participó con sus canciones de ese encuentro dedicado a mantener viva la memoria del artista.
La historia de Mario Ruiz se encuentra así profundamente ligada a la música, pero también a la memoria de su familia y a los paisajes del interior santiagueño. Una herencia que comenzó en su infancia, entre Rodeo de Soria, los relatos de su abuela Leticia y las canciones que escuchaba en su hogar, y que con el paso de los años encontró en el arte una manera de continuar transmitiendo esas raíces.

