LO RESCATÓ PARA DARLO EN ADOPCIÓN, PERO TEO TERMINÓ ELIGIENDO SU HOGAR

Teodoro que significa regalo de Dios,  llegó a la vida de Erika Herrera casi de manera inesperada. Tenía apenas tres meses, estaba delgado y en malas condiciones, y la idea inicial era rescatarlo para luego encontrarle una familia. Sin embargo, el vínculo fue inmediato y terminó convirtiéndose en un integrante más de su hogar.

Erika, que durante años se había dedicado al rescate de perros, había decidido no volver a tener animales después de atravesar la muerte de su perro, con quien compartió 15 años. El dolor de aquella pérdida la había llevado a cerrar esa puerta. Hasta que apareció Teo.

“Yo decía: nunca más animales, porque después de 15 años tener que atravesar por ese dolor otra vez. Entonces él llegó con tres meses, flaquito, todo pulgoso. Dije: lo levanto, no me cuesta nada, y lo doy en adopción”, relató Erika durante una entrevista en La Hora de las Mascotas.

Pero la adopción nunca llegó. Teo le ganó el corazón.

“Él me ha enseñado que donde yo vivo es un hogar, a ser hogar y a soltar el control”, contó su tutora.

DE RESCATADO A RESCATISTA

Con el tiempo, Teo demostró tener una personalidad particular. Es un gato inquieto, curioso y acostumbrado a recorrer los techos, pero también protagonizó situaciones que sorprendieron a su tutora.

Erika contó que, en una oportunidad, un gato cayó desde un segundo piso y Teo permaneció junto a él mientras estaba asustado. Incluso llegó a acompañar a una vecina para ayudar a encontrar su gato.

“Ha pasado de ser rescatado a rescatador”, aseguró.

La historia de Teo también se relaciona con otros gatos del barrio. Según relató Erika, algunos animales comenzaron a acercarse a su ventana e incluso a compartir espacios y comida.

Para ella, estas situaciones muestran que los animales tienen una sensibilidad y una capacidad de interacción que muchas veces los seres humanos no alcanzamos a percibir.

 TENENCIA RESPONSABLE: CASTRACIÓN Y CONTROLES

La historia también permite poner el foco en la tenencia responsable de los gatos que tienen acceso al exterior.

Erika destacó la importancia de la castración, los controles veterinarios y la desparasitación. Teo está castrado, una decisión que ayuda a reducir riesgos asociados a la reproducción, peleas y desplazamientos en busca de otros animales.

En el caso de otro gato que suele acercarse a su casa, Erika explicó que todavía busca generar confianza para poder llevarlo al veterinario y avanzar con su castración.

UN GATO QUE SALE A PASEAR CON CORREA

Una de las particularidades de Teo es que sale a pasear con correa, algo que Erika incorporó teniendo en cuenta que viven en un departamento sin balcón.

“Al vivir en departamento, me puse en el lugar del felino: cuáles son sus necesidades. Si yo soy feliz teniéndolo adentro porque sé que está seguro, ellos se estresan. Necesitan explorar, la conexión con la tierra y el sol”, explicó.

El proceso no fue sencillo. Al principio Teo se escapaba y Erika terminó con varios arañazos, pero con el tiempo logró acostumbrarse.

“Mientras más chiquitos, mejor, pero se acostumbra”, sostuvo.

 “HAY QUE OBSERVARLOS MÁS”

Para Erika, los animales también tienen mucho para enseñarnos.

Observa, por ejemplo, cómo después de dormir se estiran, buscan el sol o se revuelcan sobre la tierra. Desde su mirada, esos comportamientos naturales son una invitación a que las personas también recuperen el contacto con la naturaleza.

“Hay que observarlos más también. Nos enseñan un montón”, afirmó.

La historia de Teo, entonces, va mucho más allá de la de un gato rescatado. Es la historia de un animal que llegó inesperadamente, conquistó a su tutora y terminó transformándose en compañero, explorador y hasta rescatista.

Teo no solo conquistó el corazón de Erika: también se convirtió en uno de esos animales que, con su particular manera de vivir, terminan enseñándonos algo sobre nosotros mismos.

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