Desde el paraje rural Chaguarpunco, ubicado a unos 35 kilómetros de la ciudad de Santiago del Estero, la joven poeta y escritora Valentina Quiñones construye una obra literaria atravesada por la lectura, la contemplación y el vínculo con los demás. En diálogo con El Interior Santiagueño, compartió detalles de su recorrido en la escritura, sus influencias y su mirada sobre la poesía en la actualidad.

Quiñones aclaró que, aunque nació en la Capital santiagueña, desde hace siete años reside en Chaguarpunco junto a su compañero y su pequeña hija. Allí encontró un entorno que alimenta su sensibilidad y su trabajo creativo.
La escritora recordó que su acercamiento a la literatura comenzó en el ámbito familiar. “Primero llegó la lectura a mi vida. Me crié en una casa donde siempre hubo libros. Mi padrino era muy aficionado a la lectura y mi abuela a la encuadernación artesanal. A partir de la lectura comenzó a surgir de manera natural la escritura y después me di cuenta de que lo que escribía era poesía”, expresó.
Lejos de asociar la creación poética únicamente con la inspiración, Quiñones destacó la importancia del trabajo constante. “En la literatura, más que inspiración, hay trabajo. Hay algo que se va dando mediante el estudio, la lectura y la predisposición a la contemplación. La poesía también tiene ritmo y requiere construir un lenguaje capaz de transmitir emociones”, señaló.
Sobre sus influencias, destacó el acompañamiento de la escritora santiagueña Estefanía Páez Jiménez, a quien considera una guía en sus primeros pasos literarios. Además, mencionó la importancia de los talleres de escritura y de autores como Atahualpa Yupanqui y la poeta estadounidense Mary Oliver, cuyas obras la ayudaron a reflexionar sobre la construcción de la identidad y el vínculo con los otros.
Durante la entrevista, explicó que la escritura se nutre de múltiples experiencias y lecturas. “Estamos hechos de los otros. Lo que escribimos está atravesado por lo que vivimos, por las personas que conocemos y por todo lo que hemos leído”, afirmó.
En cuanto a su producción literaria, recordó que su primer libro, Podría ser un cielo, fue publicado por una editorial tucumana (gerania) luego de resultar seleccionada en una convocatoria. Más recientemente presentó Primitiva, editado por la editorial Caburé tras obtener también un reconocimiento en un concurso literario.
Consultada sobre el lugar de la poesía entre las nuevas generaciones, Quiñones sostuvo que continúa vigente, aunque muchas veces pasa desapercibida por el ritmo acelerado de la vida cotidiana.
“La poesía está presente todo el tiempo. Lo que sucede es que muchas veces no estamos predispuestos a escuchar y contemplar. Vivimos acelerados, pero el tiempo humano se parece más al tiempo de la naturaleza. Vivir en un paraje rural me permitió comprender eso y estar más atenta a lo que sucede alrededor”, reflexionó.
Finalmente, consideró que los procesos verdaderamente importantes requieren tiempo y paciencia. “Las cosas no surgen rápidamente. Por eso debería llamarnos la atención cuando alguien promete cambiar la vida o solucionar todo en un instante”, concluyó la escritora santiagueña.

