La docente e historiadora Fernanda Gil Lozano analizó la polémica generada en redes sociales tras la rivalidad deportiva y sostuvo que estos episodios exponen prejuicios profundamente arraigados en la sociedad argentina. Durante su reflexión, aseguró que el país mantiene un “racismo silencioso” que suele manifestarse a través de estereotipos, bromas y expresiones discriminatorias naturalizadas.

Gil Lozano explicó que, tras la efervescencia propia de la competencia deportiva, las pasiones suelen eclipsar la racionalidad. Sin embargo, consideró que el debate permite revisar una idea instalada desde hace décadas: la creencia de que en Argentina no existe el racismo.
“Durante mucho tiempo nos pensamos como un país de inmigrantes europeos, homogéneo y blanco, invisibilizando las diferencias étnicas. Ese relato es un mito”, afirmó.
La historiadora señaló que el racismo argentino no siempre se expresa de manera abierta o violenta, sino que muchas veces aparece en la vida cotidiana mediante comentarios, apodos o prejuicios dirigidos hacia personas con rasgos indígenas, afrodescendientes o provenientes de países limítrofes.
“Que a una persona boliviana le digan ‘bolita’ como si fuera algo normal también es racismo, aunque muchas veces no se lo reconozca como tal”, ejemplificó.
En ese contexto, vinculó el debate con las discusiones internacionales sobre identidad cultural, como las que despertó la cantante española Rosalía por el uso de expresiones artísticas ligadas al flamenco, la cultura gitana y las tradiciones afroamericanas.
Más allá de las distintas posturas sobre ese caso, Gil Lozano consideró que estas controversias son valiosas porque invitan a preguntarse quién construye las culturas, de dónde provienen y cómo pueden respetarse sus orígenes.
Asimismo, cuestionó el relato histórico tradicional argentino por haber invisibilizado durante décadas a los pueblos originarios y a los afroargentinos.
“Cuando hablamos de San Martín, Belgrano o Güemes, cuesta incorporar en el relato histórico a los soldados afrodescendientes o a las mujeres indígenas que también formaron parte de esos procesos”, expresó.
La historiadora sostuvo que esos mitos culturales aún tienen consecuencias en el presente y se reflejan en distintas formas de discriminación social, incluso en ámbitos como los controles policiales o el acceso a espacios de recreación.
“Preguntémosle a la Policía a quién detiene o a los encargados de un boliche a quién dejan entrar. Ahí también aparece una fuerte discriminación social y racial”, señaló.
Finalmente, Gil Lozano afirmó que Argentina tiene la oportunidad de asumir toda la diversidad que conforma su identidad y dejar atrás los prejuicios.
“Reconocer que hubo racismo y que todavía existen prejuicios no nos divide. Al contrario, el respeto por la diversidad nos hace una sociedad más fuerte, más auténtica, más democrática y, sobre todo, mucho más humana”, concluyó.

