Santiago Messad y Octavio Alfonzo compartieron su experiencia en la columna de Enrique Hisse y reflexionaron sobre el significado de bailar, la preservación de las raíces folclóricas y el esfuerzo que implica representar a la provincia en escenarios internacionales. El Ballet Folclórico Latinoamericano Santiago del Estero (BAFOLSE) se consagró campeón en Corea del Sur al ganar el máximo galardón (Grand Prize) en la competencia internacional del Cheonan World Dance Festival 2026.
El Ballet Folklórico Latinoamericano de Santiago del Estero alcanzó un importante reconocimiento internacional al consagrarse en el Cheonan World Dance Festival, realizado en Corea del Sur, una competencia vinculada a la Federación Internacional de Festivales de Danza (FIDAF). Tras esta experiencia, Santiago Messad y Octavio Alfonzo compartieron sus vivencias y reflexiones sobre la danza, la identidad cultural y la disciplina necesaria para alcanzar este logro.
Durante su participación en la columna de Enrique Hisse, bajo la consigna “Bailar en un mundo que nos obliga a quedarnos quietos”, los integrantes del ballet destacaron el orgullo de haber representado a Santiago del Estero y obtenido el máximo reconocimiento en una competencia de nivel internacional.
Messad expresó la satisfacción que significa alcanzar este resultado después de años de preparación y participación en distintos encuentros internacionales. Según explicó, el camino hacia Corea del Sur incluyó otras competencias, entre ellas una realizada en Kosovo y Estambul, que les permitió ganar experiencia y recibir nuevas invitaciones.
En esta oportunidad, presentaron un cuadro artístico denominado “La Argentinidad”, que reunió expresiones emblemáticas de nuestra cultura, como la chacarera, el tango y el malambo. La propuesta incorporó también el tema “La argentinidad al palo”, de la banda Bersuit Vergarabat, y generó un fuerte impacto, especialmente por la integración del malambo con el tango.
La presentación estuvo precedida por una fantasía de bombo, zamba y escondido, en una combinación de ritmos y danzas que buscó sintetizar, a través del arte, la identidad y la diversidad cultural de la Argentina.
El director también detalló algunos de los aspectos que los jurados tienen en cuenta al evaluar las presentaciones: el nivel técnico de los bailarines, la coordinación grupal, la sincronización rítmica, la utilización del escenario y la riqueza de las propuestas coreográficas.
En ese sentido, señaló que uno de los desafíos consiste en encontrar un equilibrio entre la creatividad escénica y el respeto por las tradiciones. La incorporación de elementos contemporáneos y de otros estilos de danza puede enriquecer una presentación, siempre que se preserve la identidad de las expresiones folclóricas.
El objetivo, explicó, es que una chacarera siga siendo reconocible como tal y que una zamba conserve su esencia, incluso cuando ambas se llevan a escena mediante nuevas propuestas artísticas.
La danza como una forma de vida
Otro de los aspectos centrales de la entrevista fue el esfuerzo que implica dedicarse a la danza. Los integrantes del ballet explicaron que la actividad demanda compromiso durante todo el año y requiere compatibilizar los ensayos con el trabajo y las responsabilidades cotidianas.
Lejos de ser un pasatiempo ocasional, bailar representa para ellos una parte fundamental de sus vidas. Las largas jornadas de trabajo, seguidas de horas de ensayo, forman parte de una rutina exigente que encuentra su recompensa en el crecimiento artístico y en la posibilidad de representar a la provincia ante el mundo.
En ese contexto, el título mundial adquiere un significado que va más allá del resultado de una competencia: es el reconocimiento a la constancia, la preparación y el trabajo compartido.
Un esfuerzo colectivo para llegar a escenarios internacionales
Durante la charla también se refirieron a los desafíos económicos que implica participar en festivales fuera del país. El ballet funciona como una asociación civil sin fines de lucro y sostiene parte de sus actividades mediante un sistema de trabajo colectivo.
Según explicaron, las presentaciones que realizan contribuyen a formar un fondo común destinado a la preparación de los bailarines y a afrontar los gastos que demandan los viajes, incluidos los pasajes de cada integrante.
Este mecanismo refleja el compromiso de quienes forman parte del grupo y la importancia de la organización colectiva para sostener un proyecto artístico que representa a Santiago del Estero en distintos escenarios.
La experiencia compartida por Messad y Alfonzo permitió mostrar que detrás de cada premio existe un proceso de formación, sacrificio y dedicación. También puso en primer plano el valor de la danza folclórica como expresión de una cultura que se transmite de generación en generación, pero que encuentra nuevas formas de proyectarse sin perder sus raíces.
Finalmente, destacaron que estas experiencias también representan un aprendizaje social, ya que les permiten compartir vivencias, conocer otros países y culturas, y descubrir distintas formas de ver la vida. “Es algo muy enriquecedor”, expresaron.
Así, la consagración internacional del Ballet Folklórico Latinoamericano de Santiago del Estero reafirma el lugar de la danza como una herramienta de expresión, identidad y encuentro, capaz de llevar la cultura santiagueña a otros rincones del mundo.




