Carlos Borges expresó fuertes cuestionamientos al destino de recursos previsionales y puso el foco en la utilización del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES dentro del sistema financiero. En ese marco, sostuvo que los fondos vinculados a los trabajadores y jubilados deberían tener como prioridad garantizar mejores condiciones para quienes aportaron durante su vida laboral.

Durante su intervención, Borges planteó que el sistema financiero argentino atraviesa un problema histórico de confianza. Según explicó, los bancos necesitan que los ciudadanos depositen sus ahorros para poder canalizarlos posteriormente a través del crédito, pero cuando la sociedad pierde confianza en las entidades financieras, aumenta la tendencia a conservar el dinero fuera del sistema.
“Yo creo que hablamos permanentemente de credibilidad, y eso es importante. El sistema financiero y económico se basa fundamentalmente en la confianza que tenga aquel que deposita su dinero o que trabaja con los bancos, dentro del sistema económico y financiero.”
En ese contexto, cuestionó que el Estado utilice recursos previsionales para fortalecer el funcionamiento del sistema bancario. “En este caso está sirviendo a los bancos para que los bancos sobrevivan”, afirmó al ser consultado sobre el destino de estos fondos.
Borges sostuvo que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad debería estar orientado a garantizar mejores condiciones para los jubilados y recordó las dificultades económicas que atraviesa ese sector. En ese sentido, señaló que muchos jubilados enfrentan serios problemas para llegar a fin de mes y consideró que los recursos previsionales podrían contribuir a mejorar sus ingresos y su poder adquisitivo.
“El Fondo de Garantía de Sustentabilidad que utiliza el Estado para otorgarle fondos a los bancos se hace a una tasa del 2,5% más UVA. Los bancos pueden facilitar esos recursos a quienes van a sostener el sistema a través de créditos a una tasa de no más del 7,5% más UVA, en beneficio de un sistema bancario que está debilitado porque la gente no cree en los bancos, producto de la lamentable situación que el país ha atravesado históricamente”, señaló.
CRÍTICAS A LOS CRÉDITOS HIPOTECARIOS
Analizó el esquema de créditos hipotecarios y puso en duda que las nuevas líneas permitan realmente acceder a una vivienda a quienes actualmente no cuentan con una.
Borges hizo referencia a créditos de alrededor de 100.000 o 110.000 dólares y estimó que, bajo determinadas condiciones, las cuotas podrían ubicarse en los 900 mil pesos y teniendo un ingreso cerca de los 4 millones de pesos mensuales. A partir de ese cálculo, cuestionó qué sectores de la sociedad estarían realmente en condiciones de acceder a ese tipo de financiamiento.
“Uno se pregunta: este tipo de créditos hipotecarios para el acceso a la vivienda, ¿a quién va dirigido? ¿A los que no tienen techo? ¿O a la segunda o tercera vivienda que sí tienen?”, planteó.
Para Borges, el principal interrogante pasa por determinar si estas herramientas están diseñadas para resolver el déficit habitacional de las familias que no poseen una vivienda o si terminan beneficiando principalmente a sectores con mayor capacidad económica.
Asimismo, remarcó que el Estado tiene un papel central para facilitar el acceso a la vivienda y consideró que el sistema financiero privado también puede contribuir mediante créditos accesibles.
Finalmente, puso el foco en la cantidad de personas que necesitan una solución habitacional y reclamó que las políticas de financiamiento contemplen la realidad económica de las familias antes de establecer requisitos y cuotas que, según su análisis, podrían quedar fuera del alcance de gran parte de la población

