En el marco del Día del Cocinero y la Cocinera Argentina, que se celebra cada 1 de septiembre, la historia de Berta Ruiz representa una muestra de cómo la gastronomía puede convertirse en una forma de preservar las raíces y llevar la identidad de un pueblo más allá de sus fronteras.

La cocinera y emprendedora santiagueña, oriunda de Weisburd, actualmente desarrolla su actividad en la provincia de Buenos Aires, donde continúa difundiendo las recetas y los sabores tradicionales de Santiago del Estero.
Con sus emprendimientos, participaciones en peñas, eventos culturales y espacios televisivos, Ruiz fue construyendo un camino que tiene como principal objetivo poner en valor la cocina santiagueña.
UNA PASIÓN QUE NACIÓ JUNTO A SU PADRE
Berta contó que su vínculo con la cocina comenzó durante su infancia, de la mano de su padre, a quien recuerda como un gran cocinero del monte santiagueño.
“Esta pasión nace en Weisburd de la mano de mi papi, que era el gran cocinero del monte santiagueño”, recordó.
Desde pequeña lo acompañaba y aprendía junto a él. Entre esas primeras experiencias comenzó a incorporar los secretos de una cocina profundamente ligada a las costumbres y a la vida rural de Santiago del Estero.
Con el paso de los años, trabajó también en otras cocinas y junto a distintos profesionales, incluso en el ámbito de la pastelería. Sin embargo, aseguró que siempre sintió una fuerte necesidad de regresar a sus raíces.
“Siempre me ha tirado hacer esto y llevar la cocina de mi pueblo, la cocina de mi papi”, explicó.
EL MOMENTO QUE LE ABRIÓ LAS PUERTAS A NUEVOS ESCENARIOS
Uno de los momentos importantes en su trayectoria llegó en 2016, cuando tuvo la posibilidad de participar en el programa Cocineros Argentinos.
La oportunidad surgió a partir del vínculo con Mushita, integrante de Los Carabajal, quien la convocó para representar a la gastronomía santiagueña.
Para Ruiz, aquella participación significó mucho más que aparecer en televisión: fue una puerta que comenzó a abrirse hacia nuevos escenarios.
A partir de entonces llegaron invitaciones, eventos y diferentes espacios donde pudo mostrar las preparaciones tradicionales de su provincia.
La cocinera reconoce especialmente el acompañamiento de personas vinculadas a la cultura santiagueña y de las distintas peñas que ayudaron a impulsar su trabajo.
“Así se iban abriendo caminos”, expresó, al recordar aquellos primeros pasos de una trayectoria que continúa creciendo.
“CUANDO UNO TIENE AMOR Y PASIÓN POR LO QUE HACE”
Para Berta Ruiz, la clave de su recorrido está directamente relacionada con el amor por lo que hace.
“Creo que cuando uno tiene amor y pasión por lo que hace, todo empieza a caminar”, sostuvo.
Esa filosofía atraviesa su trabajo y también su decisión de llevar la gastronomía santiagueña a Buenos Aires, donde busca que los sabores de su tierra puedan ser conocidos por nuevas personas.
Su cocina no se limita solamente a preparar alimentos: también busca transmitir historias, recuerdos y costumbres familiares.
Weisburd, UNA PARTE DE SU IDENTIDAD
Cuando habla de Weisburd, la emoción aparece nuevamente. Para Ruiz, el pueblo donde creció representa mucho más que un lugar geográfico.
“Es el amor, es el lugar de pertenencia, es todo para nosotros”, afirmó.
La cocinera recordó especialmente su infancia junto a su padre y aquellas jornadas en el monte santiagueño, donde él preparaba sus comidas y le transmitía conocimientos que con el tiempo se transformarían en una parte fundamental de su identidad.
“Representar a un pueblo con tanta historia para mí es un lujo”, señaló.
Por eso, cada vez que participa de un evento fuera de Santiago del Estero intenta mantener presente el nombre de Weisburd y mostrar con orgullo sus raíces.
LOS SABORES DE LA INFANCIA QUE SIGUEN VIVOS
Entre las recetas que forman parte de sus recuerdos aparecen preparaciones tradicionales que aprendió de su padre.
Son sabores que, para ella, tienen un valor que va mucho más allá de la gastronomía: representan recuerdos de infancia y una herencia familiar que decidió mantener viva.
En el Día del Cocinero y la Cocinera Argentina, su historia pone en relieve el trabajo de quienes utilizan la cocina como herramienta para conservar la memoria y, al mismo tiempo, convertir los sabores de su tierra en verdaderos embajadores culturales.
Desde Buenos Aires, Berta Ruiz continúa llevando consigo un pedacito de Santiago del Estero: sus recetas, sus aromas, sus historias y, sobre todo, el legado de aquel padre que le enseñó a cocinar en el monte santiagueño.
