Las inundaciones provocadas por la crecida del río Paraná afectan a distintas zonas del Litoral argentino, con la provincia del Chaco entre las más perjudicadas. Localidades como Barranqueras, Isla del Cerrito y Puerto Vilelas registran sectores anegados. De acuerdo con los datos difundidos, hay más de 500 viviendas afectadas y más de 2.000 personas evacuadas.
En Antequera, una de las zonas comprometidas, el avance del agua transformó la vida cotidiana de numerosas familias. En un informe para C5N, el periodista Adrián Salonia dialogó con vecinos que atraviesan una situación crítica debido a la inundación.
Germán, quien vive en el lugar desde hace 15 años, contó que nunca había visto que el agua ingresara a su propiedad con semejante intensidad. Según relató, en ocasiones anteriores el río había avanzado hasta la costa, pero sin llegar a cubrir el terreno como ocurre actualmente.
Ante la emergencia, el hombre permanece en el primer piso de su vivienda junto a su esposa, Mariela, y su hija Jacqueline, de apenas cuatro meses. La planta baja y el patio quedaron completamente bajo el agua. Además, debió trasladar las heladeras y las exhibidoras del pequeño kiosco que tenía cerca del puerto para intentar proteger sus herramientas de trabajo.
La crecida también lo obligó a buscar un lugar seguro para sus animales. Antes de que el agua cubriera los terrenos, consiguió trasladar a sus cuatro terneros hasta un campo de La Leonesa, donde actualmente debe pagar por el pastoreo y el cuidado del ganado.
Durante el informe, Salonia advirtió que entre cuatro y cinco barrios atraviesan una situación especialmente complicada debido al aumento del caudal de los ríos de la región en las últimas semanas.
En Antequera viven alrededor de 300 familias. Según indicó el periodista, muchas abandonaron sus hogares y otras se retiraron por sus propios medios. Entre los afectados hay pescadores y ganaderos que, pese al riesgo, se resisten a dejar sus propiedades por temor a posibles robos.
Mientras el agua continúa avanzando sobre distintos sectores, las familias afectadas enfrentan la incertidumbre de no saber cuándo podrán regresar a sus viviendas y recuperar sus actividades habituales.




