El Gobierno nacional acercó al Consejo de Mayo el borrador de una nueva Ley de Libertad Educativa, una iniciativa que plantea derogar la actual Ley de Educación Nacional Nº 26.206, vigente desde 2006.

El proyecto apunta a reformar por completo la educación primaria y secundaria, mientras que mantiene sin cambios la normativa que regula el nivel superior.
Entre sus puntos centrales, la propuesta habilita la educación en el hogar como modalidad válida, junto con opciones híbridas o a distancia, y establece que quienes elijan estas alternativas deberán acreditar aprendizajes mediante exámenes regulares. No fija una edad mínima para esta modalidad.
El texto también abre la posibilidad de que las provincias incorporen enseñanza religiosa confesional en las escuelas públicas, siempre de forma voluntaria y fuera del horario de clases. A la vez, cada institución podría diseñar sus propios planes de estudio, respetando únicamente un conjunto de contenidos básicos comunes definidos por el Estado.
El rol estatal se redefine bajo un concepto subsidiario, otorgando mayor protagonismo a las familias como responsables primarias de la educación. Además, el proyecto declara la “esencialidad” del servicio educativo, lo que exige asegurar su continuidad aun frente a medidas de fuerza, y fija un mínimo de 540 horas anuales para el nivel inicial y 720 para primaria y secundaria.
Un detalle llamativo: la palabra “libertad” aparece 27 veces a lo largo del borrador, mientras que “Estado” es mencionada 22 veces.