La Cruz de Matará, una de las piezas históricas más significativas vinculadas con la identidad santiagueña, volvió a ocupar un lugar central en las actividades de difusión del patrimonio cultural de la provincia. Una réplica de esta emblemática cruz fue presentada en el marco del 17° encuentro de la Red de la Mesopotamia Santiagueña, con el objetivo de acercar a la comunidad parte de la historia de Matará y su profundo significado cultural.
Fabio Daniel Zabala, secretario de la Comisión Municipal de Matará, departamento Juan Felipe Ibarra, destacó la importancia de participar del encuentro y de poder mostrar la réplica de la cruz.
“Esta es la primera vez que va una réplica de la Cruz de Matará a este encuentro de la Mesopotamia. Esperamos que puedan participar y visitar el stand que vamos a montar en el Nodo Tecnológico”, expresó Zabala.
La Cruz de Matará es una pieza tallada en madera, vinculada históricamente con la antigua comunidad indígena de la zona. Su origen se remonta al período colonial y existen distintas interpretaciones sobre su elaboración y utilización, entre ellas su posible relación con el proceso de evangelización llevado adelante por religiosos jesuitas.
“La Cruz de Matará es una cruz de madera tallada en 1594 que representa el símbolo más antiguo de la evangelización cristiana en Argentina y uno de los primeros en América”.
Para Zabala, la cruz representa mucho más que un objeto religioso, ya que constituye un testimonio del encuentro entre dos culturas: las comunidades indígenas y el cristianismo.
“Es de suma importancia tanto histórica como cultural”, remarcó, quien señaló que la historia de la cruz también permite conocer parte del pasado de la comunidad de Matará.
UNA PIEZA CON SÍMBOLOS Y SIGNIFICADOS
Uno de los aspectos que distingue a la Cruz de Matará es la gran cantidad de símbolos y representaciones que presenta en su superficie.
Según explicó Zabala, la pieza tiene aproximadamente 47 centímetros en sentido vertical y 17 centímetros en sentido horizontal, y se encuentra cubierta por diferentes signos vinculados con la Pasión y muerte de Jesucristo.
“Nosotros vamos llevando toda la información para que puedan conocer la historia de la Cruz de Matará, la historia de nuestro pueblo también, que depende mucho de esta cruz”, sostuvo.
De esta manera, la cruz puede ser observada también como un documento de carácter histórico y artístico, que permite aproximarse a los procesos de evangelización y al intercambio cultural que se produjo en Santiago del Estero.
UNA HISTORIA ATRAVESADA POR EL MISTERIO
La historia de la Cruz de Matará también está acompañada por relatos y tradiciones transmitidos de generación en generación.
Zabala explicó que, durante la expulsión de los jesuitas, la cruz habría quedado en manos de habitantes de la comunidad aborigen y posteriormente pasó por distintas familias.
Una de las tradiciones orales sostiene que los pobladores le atribuían poderes sobrenaturales. Incluso existe el relato de que, en una oportunidad en que la cruz habría sido sustraída, quienes la tenían decidieron devolverla.
En 1987 se la dona al abispado de Añatuya. Con el paso del tiempo, la pieza volvió a quedar vinculada al ámbito religioso y comunitario de Matará, donde actualmente es venerada.
La cruz original permanece en la capilla de la localidad. Debido a su antigüedad y a la necesidad de preservar la pieza, en actividades de difusión y encuentros se utiliza una réplica.
“Por una cuestión de cuidado y todo lo demás, como viene ya del siglo XVI, llevamos siempre la réplica”, explicó Zabala.
La presencia de la Cruz de Matará en diferentes espacios culturales permite así recuperar y difundir una parte fundamental de la memoria santiagueña. Para la comunidad de Matará, representa un vínculo con su pasado y una herramienta para transmitir a las nuevas generaciones la riqueza histórica, cultural y religiosa de la región.
La propuesta busca que la Cruz de Matará no sea solamente reconocida por su dimensión religiosa, sino también como parte del patrimonio histórico, artístico y cultural de Santiago del Estero, símbolo de una historia atravesada por el encuentro de culturas y por las tradiciones que sobrevivieron a través del tiempo.




