La situación financiera de los hogares continúa bajo presión y el nivel de incumplimiento de deudas mantiene en alerta a las entidades. Una de las principales preocupaciones ahora es que algunos clientes que habían reestructurado sus obligaciones volvieron a atrasarse con los pagos.

Desde el sector bancario advierten que esta reincidencia podría extender el proceso de recuperación de las carteras crediticias, que todavía presentan un nivel elevado de irregularidad. Según datos relevados por el sector, en algunas entidades cerca de tres de cada diez personas que accedieron a una refinanciación volvieron a caer en mora.

El fenómeno aparece pese a que determinados indicadores habían comenzado a mostrar una desaceleración del deterioro. De acuerdo con cifras del Banco Central, en julio la morosidad de los hogares llegó al 12,9%, frente al 12,8% registrado durante junio. En tanto, la irregularidad del financiamiento destinado al sector privado alcanzó el 7,7%.

Uno de los indicadores observados con especial atención es la denominada mora temprana, que contempla los atrasos inferiores a 90 días. Luego de superar los seis puntos en noviembre de 2025, este indicador se redujo hasta ubicarse alrededor de cuatro puntos en julio, lo que había generado expectativas de una eventual estabilización.

Sin embargo, la vuelta al incumplimiento de parte de quienes habían renegociado sus deudas introduce una nueva variable y podría retrasar esa mejora esperada.

Entre las causas señaladas por especialistas aparecen la pérdida de poder adquisitivo, el crecimiento que tuvo el crédito durante los primeros meses de expansión y determinadas condiciones de acceso al financiamiento que facilitaron el endeudamiento de los hogares.

El escenario también se extiende al sector financiero no bancario. Distintos relevamientos ubican su nivel de morosidad entre 25% y 30%, dependiendo de la empresa, muy por encima de los registros del sistema bancario. Al mismo tiempo, durante agosto el financiamiento no bancario habría aumentado 1,5% en términos reales, mientras que el crédito bancario registró una contracción del 0,8%.

Para muchos usuarios, las fintech y otras plataformas se transformaron en una alternativa ante la dificultad de acceder nuevamente a préstamos tradicionales. Pero el incremento de la cartera irregular también genera consecuencias: las entidades pueden elevar requisitos, reducir montos disponibles o aplicar condiciones financieras más exigentes.

La discusión sobre el endeudamiento de las familias también llegó al Congreso, donde distintos sectores analizan propuestas vinculadas con la transparencia del costo de los préstamos, educación financiera, tasas de interés y límites relacionados con los ingresos de los deudores.

Así, el interrogante para el sistema financiero ya no pasa solamente por cuándo comenzará a reducirse la morosidad, sino también por la capacidad de los hogares que refinanciaron sus obligaciones para mantener los pagos y evitar nuevos incumplimientos.