En una nueva edición de “Mañana Fantástica”, el analista político Enrique Hisse mantuvo una entrevista con Anahí Belén Flores, docente, acompañante terapéutico y militante, en la que abordaron el vínculo entre la política y las nuevas generaciones, la participación ciudadana, el poder y el impacto de las redes sociales en la actividad política.
El diálogo comenzó con una pregunta sobre sus primeros acercamientos a la política. Flores explicó que su participación surgió inicialmente desde el trabajo social y comunitario, a través de proyectos, actividades solidarias y acciones junto a grupos de amigos y compañeros.
“Siempre he tratado de involucrarme en las causas que me han hecho sentir útil o desde esa vocación de servicio”, señaló. Según relató, desde aproximadamente 2004 comenzó a interesarse cada vez más por comprender los procesos electorales, el funcionamiento de la política y el rol que la ciudadanía puede asumir frente a aquello que considera necesario modificar.
La entrevistada explicó que su militancia política se fue construyendo de manera progresiva, inicialmente sin identificar esas actividades como una forma de participación política. Con el tiempo, manifestó que surgió también la inquietud de las nuevas generaciones por ocupar espacios y lograr una participación activa en los ámbitos donde se toman decisiones.
Consultada por Hisse acerca de sus referentes políticos, Flores reconoció la influencia que tuvo el primer gobierno de Néstor Kirchner en su acercamiento a la militancia.
Durante la conversación, ambos analizaron además las dificultades que existen para acercar a los jóvenes a la política. Flores cuestionó algunas miradas que presentan a la juventud como desinteresada o alejada de la realidad y propuso hablar de “nuevas generaciones” y “renovación generacional”.
En ese sentido, sostuvo que existe una percepción negativa de la política asociada a la corrupción o a intereses individuales, pero planteó que quienes participan desde el territorio conocen otra dimensión de la actividad política.
“Los que militamos, los que caminamos el barrio, que venimos de otro lugar, entendemos que hay otra forma de hacer política”, expresó.
Para Flores, las diferencias y las críticas también forman parte de la construcción democrática. Consideró que la ciudadanía debe poder señalar aquello que considera equivocado y que quienes ocupan responsabilidades políticas deben estar dispuestos a escuchar esas observaciones.
Otro de los ejes de la entrevista fue el papel de las redes sociales. Frente a la pregunta de Hisse sobre si la participación digital puede considerarse una forma de hacer política, Flores sostuvo que las redes constituyen una herramienta de comunicación y vinculación, pero advirtió que no toda interacción digital implica necesariamente participación política. “Hay que entender las redes como una herramienta de comunicación no de participación”.
“Porque lo comparta, porque lo comente o porque me enganche a pelearme en los comentarios no estoy aportando algo”, afirmó.
En esa línea, cuestionó que algunos dirigentes puedan quedar demasiado concentrados en la lógica de las redes y perder contacto con las problemáticas cotidianas. Incluso utilizó la expresión “están en modo influencers” para describir esa dinámica.
Flores defendió, en contraposición, la importancia del trabajo territorial y del contacto directo con los vecinos. Según planteó, recorrer los barrios permite comprobar que no toda la sociedad participa de las discusiones que se desarrollan en las redes sociales ni permanece pendiente de los debates digitales.
Al hablar del poder, Hisse planteó qué significado tiene para una persona que milita políticamente acceder a espacios de decisión. Flores respondió que el poder no debería ser entendido únicamente como la posibilidad de ocupar un cargo, sino como una herramienta para intervenir sobre las necesidades concretas de la comunidad.
En ese punto, destacó la necesidad de articular el trabajo de vecinos, organizaciones, dirigentes y municipios. Explicó que muchas iniciativas comunitarias pueden surgir de la voluntad y la solidaridad de los ciudadanos, pero necesitan políticas públicas que permitan sostenerlas y generar transformaciones.
“Sería muy iluso pensar que porque uno tiene la voluntad y la disposición de juntarse va a poder cambiar algo”, sostuvo, y remarcó la importancia de contar con un Estado que acompañe esas iniciativas y genere las condiciones necesarias para su desarrollo.
La entrevista también incluyó una mirada sobre la actualidad política nacional. Consultada por Hisse acerca de su opinión sobre las políticas del gobierno de Javier Milei, Flores expresó una posición crítica y las calificó como “crueles” y “deshumanizantes”.
La entrevistada sostuvo que, desde su perspectiva, algunas de las medidas adoptadas tienen un fuerte impacto social y consideró que existen sectores que pueden beneficiarse mientras otros atraviesan mayores dificultades. Sus apreciaciones fueron expresadas en el marco de su propia posición política durante la entrevista.
Al mismo tiempo, ante la pregunta sobre si las gestiones anteriores habían cometido errores que contribuyeron al escenario que permitió la llegada de Milei al poder, Flores reconoció que también existieron cuestionamientos y dificultades que deben formar parte del análisis político.
Finalmente, Hisse le planteó un escenario hipotético: qué ocurriría si en el futuro llegara a ocupar un espacio de poder y qué sería aquello que más temería hacer mal.
Flores respondió que uno de sus principales temores sería “decepcionar” y sostuvo que, aun ocupando un cargo, buscaría conservar el vínculo cotidiano con la comunidad.
“Los privilegios no nublen la empatía”, afirmó, al defender la idea de que el ejercicio de una responsabilidad política no debería significar alejarse de la condición de vecina, compañera o amiga.
En ese sentido, también reivindicó el valor de las críticas ciudadanas como una herramienta para corregir decisiones y construir. Para Flores, quienes ejercen responsabilidades políticas deben estar dispuestos a escuchar cuando los vecinos consideran que una determinada decisión se aleja de los principios que una fuerza política dice defender.
“No siempre todos vamos a pensar igual, pero si quienes pensamos diferente logramos consensuar y alcanzar un objetivo común, siempre será positivo. En este proceso de transformación, es importante que las nuevas generaciones sientan que tienen que participar y que no vean a la política como algo alejado o reservado para unos pocos.
Que los jóvenes queramos llegar a un espacio de decisión no significa que sea para vivir de la política ni para olvidarnos de quienes nos ayudaron a llegar. Al contrario, debemos seguir siendo militantes, comprometidos y defendiendo aquellos derechos que no podemos permitir que se pierdan.
También tenemos que entender que quienes gobiernan y legislan son quienes nos representan. Por eso, debemos exigir, participar y hacer valer nuestras voluntades, porque la transformación también depende de que la sociedad se involucre y haga escuchar su voz”.
El intercambio entre Enrique Hisse y Anahí Belén Flores dejó planteada una reflexión sobre el desafío de renovar la participación política, fortalecer el vínculo territorial y generar espacios donde las nuevas generaciones puedan involucrarse no solamente desde las redes sociales, sino también desde el trabajo comunitario, la escucha y la participación activa.




