En el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, el Dr. Luis Orellana, máster en Cardiología y diplomado en Hipertensión Arterial, habló sobre la importancia de prevenir las enfermedades cardiovasculares y mantener controles médicos periódicos. “Las enfermedades del corazón se pueden prevenir”.

Durante una entrevista con Mañana Fantástica, el especialista explicó que existen distintos factores de riesgo cardiovascular que deben ser identificados y controlados, y remarcó que la prevención debe comenzar desde edades tempranas.”Cuando hablamos de factores de riesgos significa que incrementa la probabilidad de una determinada enfermedad; en este  caso particular, la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, el estrés, la obesidad, el consumo excesivo de alcohol, entre otros”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido como una de sus metas para los próximos años mejorar el control de los pacientes con hipertensión arterial, fortalecer la detección temprana y garantizar un diagnóstico adecuado que permita indicar el tratamiento correspondiente.

De esta manera, se busca mejorar el seguimiento y control de las personas hipertensas y reducir la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, que constituyen una de las principales causas de muerte, especialmente entre los adultos mayores.

En este sentido, Orellana explicó que existen diferentes niveles de prevención. La prevención primordial se lleva a cabo antes de que aparezcan los factores de riesgo y puede comenzar desde la infancia. Incluso, señaló que actualmente es posible trabajar en prevención desde el embarazo, en el vientre materno.

Por otra parte, cuando los factores de riesgo ya están presentes, se implementa la prevención primaria, orientada a evitar la aparición de síntomas y reducir las posibilidades de que se produzcan eventos cardiovasculares.

Asimismo, señaló que la prevención secundaria corresponde a quienes ya atravesaron un evento como una angina de pecho, un accidente cerebrovascular o un infarto, mientras que la prevención terciaria está relacionada con la rehabilitación y la reducción de las discapacidades que pueden generar estas enfermedades.

CONCIENTIZACIÓN Y RCP

El especialista también se refirió a las jornadas de concientización impulsadas desde el Ministerio de Salud, destinadas a promover estilos de vida saludables y brindar herramientas para actuar ante una emergencia cardiovascular.

En ese marco, destacó la importancia de que los estudiantes puedan realizar prácticas de reanimación cardiopulmonar (RCP) y aprender cómo responder frente a un paro cardiorrespiratorio.

“Nuestras manos pueden salvar vidas”, sostuvo Orellana al explicar que, ante un paro cardíaco, las compresiones torácicas permiten mantener la circulación y la llegada de oxígeno al cerebro hasta que arribe la asistencia especializada, una ambulancia o un desfibrilador.

El médico remarcó que el daño cerebral irreversible no ocurre necesariamente de manera inmediata cuando el corazón se detiene, por lo que una intervención rápida puede resultar fundamental mientras llega la ayuda profesional.

“NO HAY QUE ESPERAR A TENER SÍNTOMAS”

Finalmente, Orellana hizo hincapié en la necesidad de realizar controles médicos de manera periódica y adoptar hábitos saludables.

Recomendó mantener un plan alimentario saludable, evitar el consumo excesivo de alcohol y realizar controles médicos con regularidad.

“No hay que esperar síntomas, los síntomas llegan en etapas tardías de la enfermedad”, advirtió.

En esa línea, sostuvo que muchos eventos cardiovasculares pueden prevenirse mediante la identificación y el adecuado control de los factores de riesgo. “Un control anual nos puede cambiar la historia de nuestra Vida”, concluyó.