En una nueva edición de “La Hora de las Mascotas”, Viviana Villalba, paseadora de perros, habló sobre la importancia de incorporar los paseos diarios como parte del cuidado y bienestar integral de las mascotas. Durante la entrevista, explicó que la actividad no solo contribuye a la salud física de los animales, sino que también favorece la socialización, reduce los niveles de ansiedad y estrés y les permite desarrollar herramientas para desenvolverse en distintos entornos.
Villalba señaló que actualmente las mascotas ocupan un lugar central dentro de las familias y que, por diferentes motivos, muchos tutores no cuentan con el tiempo suficiente para garantizarles los paseos que necesitan por ello contratan el servicio de los paseadores.
En ese sentido, remarcó que salir a caminar les mejora la calidad de vida de la mascota, permite que los perros se familiaricen con diferentes ambientes, sonidos, personas y otros animales. Según explicó, los paseos contribuyen a que pierdan determinados miedos, disminuyan la ansiedad y puedan estimular sus sentidos.
La paseadora destacó además que el paseo debe adaptarse a las necesidades de cada animal. Si bien su servicio habitualmente contempla recorridos de una hora, explicó que también pueden realizarse salidas de 15, 20 o 30 minutos, dependiendo de las características y condiciones de cada mascota.
“No es necesario que el perro sea cachorro o joven para que sea importante que salga a pasear. Los perros gerontes también pueden hacerlo y mucha más importancia tiene ahí”, explicó.
Pasear también es explorar
Villalba remarcó que un paseo adecuado no consiste simplemente en caminar rápidamente alrededor de una manzana. Para los perros, detenerse, olfatear y explorar forman parte fundamental de la experiencia.
“La idea no es que demos vuelta a la manzana y estén sobre las baldosas o sobre el asfalto, sino que tengan contacto con la tierra y con el pasto”, señaló.
Según explicó, a través del olfato los perros obtienen información de su entorno y reconocen diferentes olores, por lo que permitirles explorar contribuye a estimular sus sentidos y disminuir el estrés.
Al mismo tiempo, advirtió que durante los paseos es necesario mantener una atención permanente sobre el animal, especialmente para evitar que ingiera objetos o alimentos que encuentre en la vía pública.
“Tenés que ir con los cinco sentidos, muy atento a todo: al entorno, a otros perros, a la gente, a los vehículos y a qué es lo que hay tirado en el piso, además permite entender y conocer el comprotamiento que es lo que les gusta o no”, explicó.
Un caso de socialización
Durante la entrevista, Villalba compartió la experiencia de un chihuahua de seis meses que llegó a su servicio con importantes dificultades para relacionarse con el entorno. El animal prácticamente no había tenido experiencias fuera de su departamento y manifestaba miedo incluso frente al pasto.
Ante esta situación, comenzó con paseos individuales durante varias semanas, en horarios de poca circulación y en un entorno tranquilo. El objetivo inicial fue generar confianza y convertir el paseo en una experiencia segura.
“Él le tenía miedo a todo. Le tenía miedo hasta al pasto, no quería ni pisar”, relató.
Con el tiempo, el perro comenzó a familiarizarse con el lugar, perdió progresivamente sus miedos y luego inició una etapa de socialización junto a otros animales.
Actualmente, según contó Villalba, el chihuahua realiza paseos grupales junto a otros tres perros, respetando las características y necesidades de cada integrante del grupo.
La experiencia, explicó, demuestra la importancia de respetar los tiempos de cada mascota y no forzar los procesos de adaptación.
La importancia de los paseos en perros gerontes
Villalba también hizo hincapié en que la actividad física no debe limitarse a los perros jóvenes. En el caso de los animales gerontes, los paseos pueden ser fundamentales para mantener la movilidad y evitar que el sedentarismo profundice determinados problemas articulares.
“En el paciente geronte el paseo es casi obligatorio. No estamos hablando de bajarlo de peso, estamos hablando principalmente de mover”, sostuvo.
Explicó que la intensidad y duración deben adaptarse a cada animal, pero que el movimiento forma parte de su bienestar general.
En definitiva, Villalba destacó que pasear a una mascota no significa solamente hacer ejercicio, sino ofrecerle estímulos, experiencias, contacto con otros animales y personas y la posibilidad de conocer y desenvolverse en diferentes ambientes.
Para la paseadora, incorporar estos momentos a la rutina cotidiana es una herramienta fundamental para favorecer una mejor calidad de vida en las distintas etapas de la vida de los perros.

