Martín Cabral, encargado operacional del refugio “Los Canichones”, habló sobre la continuidad del espacio tras el fallecimiento de su fundador, Eduardo “El Polaco” Riemersma, durante una entrevista con el programa “Mañana Fantástica”.

Ante este nuevo escenario, Cabral explicó que el objetivo es continuar con el legado de Riemersma y garantizar el funcionamiento del refugio. “El legado que dejó el Polaco es enorme”, señaló, al tiempo que sostuvo que su partida marcó “un antes y un después” para la comunidad proteccionista santiagueña.

En ese sentido, remarcó que los animales no deben verse afectados por la situación generada tras la muerte del fundador. “Sus 900 canichones no tienen que pagar las consecuencias de lo que pasó”, manifestó.

Cabral también destacó que detrás de la figura pública de El Polaco siempre existió un equipo de trabajo. “Nosotros éramos un equipo. El Polaco era la cara visible, pero siempre hubo un equipo detrás. Si el Polaco no hubiera tenido la gente que tenía detrás, hubiera sido muy difícil ser El Polaco”, expresó.

Según explicó, muchas de las personas que acompañaron durante años el trabajo de Riemersma fueron quienes posteriormente conformaron la comisión directiva. “Esa gente que apoyó la causa del Polaco fue quien se convirtió en su comisión directiva por su elección. Es algo que la gente que está detrás de una pantalla no entiende”, sostuvo.

“YO NO SOY EL POLACO”

Uno de los puntos centrales de sus declaraciones fue la necesidad de diferenciar su función de la figura que representaba Riemersma. “Yo no soy el Polaco”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que existe una expectativa en redes sociales respecto de la aparición de una persona que ocupe el lugar de Riemersma. “La gente en redes espera un salvador, pero eso no va a haber. Así lo busquen en todo el país, no lo van a encontrar”, manifestó.

Sin embargo, llevó tranquilidad respecto de la situación de los animales: “Lo que sí tienen que tener la certeza es de que el Montecito está bien”.

CRÍTICAS Y VERSIONES SOBRE LA SITUACIÓN DEL REFUGIO

Cabral también cuestionó algunas publicaciones que, según afirmó, buscan generar incertidumbre sobre la situación de “Los Canichons”.

“Hay gente que es maliciosa y que está dando que hablar de refugios que tienen intereses personales. Van y dicen directamente: ‘Ya no hay perros’, ‘murieron 45 perros’, ‘mataron tantos’. Son mensajes maliciosos”, sostuvo.

Además, defendió a quienes actualmente integran la comisión directiva y recordó que muchos de ellos colaboraron económicamente durante años para sostener el trabajo de Riemersma sin buscar exposición pública.

“La gente que está hoy en la comisión es la que sacaba plata de su bolsillo y sostenía al Polaco, pero se mantuvieron anónimos durante muchísimos años”, explicó.

En otro tramo de la entrevista, expresó su enojo por las versiones que hablan de la desaparición o muerte de animales y cuestionó la existencia de espacios que, según consideró, buscan presentarse como nuevos salvadores.

“Me rompe las pelotas que digan que faltan perros, que están muriendo perros. El mejor refugio es el que no existe, pero porque no se lo necesita. Ese es el mejor refugio. Qué más quisiera yo, como proteccionista, que no tuviéramos la necesidad de los refugios”, expresó.

Actualmente, señaló, existe una realidad concreta: “Tenemos alrededor de 900 perros”. En ese contexto, advirtió que cualquier intento de desestabilizar a la comisión terminaría afectando principalmente a los animales.

“Hay publicaciones que buscan desestabilizar a la comisión. Lo único que conseguirían, y que no lo van a conseguir, es abandonar a esos 900 perros”, afirmó.

También cuestionó a quienes aparecen ofreciendo hacerse cargo de los animales sin conocer, según dijo, la magnitud de la tarea. “Salen otros ‘sacha refugios’ como salvadores, ‘yo me voy a hacer cargo’. Son de librito. Así que dejen de hinchar las pelotas, porque sinceramente estoy muy enojado”, manifestó.

Cabral destacó además la dimensión del trabajo cotidiano que implica mantener el refugio. “Nosotros nos estamos matando para mantener el refugio. El gasto y la logística que se necesitan diariamente son inmensos y la gente que trabaja en el refugio es la que acompaña hace cinco años y tiene la misma manera de trabajo”, explicó.

“VAMOS A SEGUIR MANTENIENDO ESE ORDEN”

Sobre su función dentro del refugio, Cabral sostuvo que su responsabilidad está vinculada directamente con garantizar la continuidad del trabajo que ya se venía realizando.

“El tipo que laburaba era el Polaco. Nosotros acompañábamos y nosotros vamos a seguir manteniendo ese orden”, afirmó.

En esa línea, consideró que ser director de operaciones implica asumir parte de la responsabilidad de preservar el legado de Riemersma.

“Hoy ser director de operaciones es parte de mantener el legado del Polaco. Una de las promesas que le hice es que el Montecito no va a morir nunca”, expresó.

También recordó uno de los objetivos que tenía Riemersma como proteccionista: lograr que el maltrato animal sea sancionado y que existan penas más severas para quienes cometan este tipo de delitos.

EL DESEO DE EL POLACO DE VOLVER A NARNIA

Por último, Cabral se refirió a uno de los temas más sensibles relacionados con el fallecimiento de Riemersma: el destino de sus restos.

“Yo entiendo a la familia. Nos tocó cruzarnos cuando falleció el Polaco”, señaló, aunque recordó una promesa que, según afirmó, le hizo a su amigo.

“El Polaco tiene que volver a Narnia. Lo prometí y voy a hacer todo para que vuelva”, sostuvo.

Cabral reconoció que para concretarlo necesitaría contar con el consentimiento de la familia, pero aseguró que intentará cumplir con ese deseo.

“No sé si podré traerlo sin el consentimiento de la familia. Yo creo que la familia en algún momento va a entender, pero yo, como amigo, le debo y voy a intentarlo de todas las maneras”, expresó.

Finalmente, remarcó que no se trata de un deseo que Riemersma le haya transmitido únicamente a él: “Era un deseo de él explícitamente. No solo me lo dijo a mí, se lo dijo a todo el mundo”, concluyó.