En el marco del Día Nacional de la Hipertensión Arterial, que se conmemora cada 14 de septiembre, el médico cardiólogo Dr. Mauro Ruise explicó por qué esta enfermedad continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública y remarcó la importancia de controlar periódicamente la presión arterial, incluso cuando no existen síntomas.

El especialista recordó que la fecha fue establecida en 2019 por la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial, con el objetivo de generar conciencia sobre una enfermedad que muchas veces permanece sin diagnosticar.

“Más de la mitad de los hipertensos desconoce que tiene presión arterial elevada”, explicó el cardiólogo, quien señaló que una de las principales dificultades es que la hipertensión arterial no suele provocar síntomas.

Por ese motivo, sostuvo que la única manera de saber si una persona tiene la presión elevada es realizar controles periódicos.

¿QUÉ SIGNIFICA TENER LA PRESIÓN ALTA?

El especialista explicó que la hipertensión no implica solamente registrar valores elevados de manera ocasional, sino que representa un factor de riesgo para diferentes órganos.

“La hipertensión no significa solamente tener en forma constante la presión por encima de 14-9. Significa que tenemos más riesgo de tener problemas cardíacos, cerebrales y renales”, explicó.

Según detalló, cuando la presión arterial permanece elevada durante mucho tiempo, genera un daño progresivo sobre las paredes de las arterias. Este proceso puede favorecer la inflamación y el desarrollo de placas ateroscleróticas.

Con el paso de los años, esta situación puede aumentar el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, enfermedad renal, discapacidad y muerte prematura.

¿CUÁLES SON LOS VALORES QUE DEBEN ALERTAR?

El cardiólogo señaló que, en términos generales, una presión arterial inferior a 130/80 mmHg se considera normal.

A partir de allí, recomendó realizar controles y consultar con un profesional. En tanto, valores superiores a 140/90 mmHg, cuando se presentan de manera constante y bajo condiciones adecuadas de medición, pueden llevar al diagnóstico de hipertensión.

El especialista aclaró que una medición aislada no alcanza para determinar que una persona es hipertensa. Es necesario realizar controles adecuados y utilizar dispositivos validados.

En ese sentido, recomendó los tensiómetros automáticos de brazo, calibrados y validados, ya que son una herramienta fundamental tanto para el diagnóstico como para el seguimiento.

LA “HIPERTENSIÓN DE BATA BLANCA”

Otro de los fenómenos que explicó el médico es la denominada hipertensión de bata blanca, que ocurre cuando una persona registra valores elevados de presión principalmente en el consultorio médico, mientras que fuera de ese ámbito puede presentar valores normales.

“Es muy común”, explicó, y señaló que puede observarse especialmente en personas ansiosas y en determinados pacientes con factores de riesgo.

Para determinar si se trata realmente de hipertensión o de un aumento circunstancial, existen diferentes herramientas de seguimiento.

Una de ellas es el monitoreo domiciliario, mediante el cual el paciente registra su presión durante varios días siguiendo las indicaciones médicas.

También existe el MAPA, conocido como Holter de presión, que permite realizar un seguimiento durante 24 horas y conocer cómo se comporta la presión arterial durante la vida cotidiana, incluido el período de sueño.

LA HIPERTENSIÓN NO NECESARIAMENTE DA SÍNTOMAS

Uno de los principales conceptos que el especialista buscó remarcar es que no hay que esperar a sentir dolor de cabeza o molestias en la nuca para controlar la presión.

“La hipertensión no da síntomas”, afirmó.

Por eso recomendó prestar especial atención a quienes presentan factores de riesgo, como antecedentes familiares, tabaquismo, exceso de peso, sedentarismo o alteraciones del sueño.

También destacó que los controles deben comenzar desde edades tempranas y que los niños deben tener controles de presión, especialmente cuando existen antecedentes familiares de hipertensión.

ESTRÉS, MAL DESCANSO Y HÁBITOS DE VIDA

El contexto cotidiano también puede influir. Frente a la consulta sobre el estrés y la ansiedad, el cardiólogo explicó que el estrés crónico puede contribuir indirectamente al aumento de la presión arterial.

Según detalló, el estrés sostenido genera alteraciones hormonales y puede estar acompañado de otros factores que también afectan la salud: dormir mal, alimentarse de manera inadecuada y aumentar de peso.

A esto se suman otros factores de riesgo cada vez más frecuentes, como la obesidad, diabetes, colesterol elevado, falta de actividad física, malos hábitos alimentarios y falta de sueño.

El especialista advirtió que la combinación de estos factores puede incrementar el riesgo cardiovascular y favorecer la aparición de infartos y accidentes cerebrovasculares a edades cada vez más tempranas.

¿CADA CUÁNTO HAY QUE CONTROLARSE?

Finalmente, el cardiólogo brindó una orientación general sobre la frecuencia de los controles.

En niños, recomendó que la presión sea controlada desde edades tempranas. Para adolescentes y adultos jóvenes, planteó realizar controles periódicos, mientras que después de los 35 años recomendó hacerlo al menos una vez al año.

En el caso de las personas que ya tienen hipertensión, señaló que deben mantener controles médicos regulares, con una frecuencia que dependerá de cada paciente y de si recibe medicación.

El mensaje central, sostuvo, es simple: conocer la presión arterial permite detectar a tiempo una enfermedad que puede avanzar durante años sin presentar síntomas.

“Necesitamos todos controlarnos, hay que conocer la presión arterial”, concluyó.