Anahí Figueredo, oriunda de la ciudad de Añatuya atraviesa uno de los momentos más importantes de su trayectoria deportiva. La fisicoculturista logró consagrarse campeona argentina y, al día siguiente, obtuvo el título sudamericano, resultados que le permitieron además clasificar al próximo Mundial de la disciplina, previsto para diciembre en Buenos Aires.

Detrás de estos logros existe una historia marcada por la superación personal. Su acercamiento al fisicoculturismo comenzó después de sufrir un grave accidente automovilístico en el que chocó contra un camión. Como consecuencia, permaneció internada durante un largo período y sufrió importantes lesiones en una de sus piernas, que quedó más corta.
Fue durante el proceso de rehabilitación, realizado en un gimnasio, cuando descubrió el fisicoculturismo y comenzó a desarrollar su vínculo con este deporte.
“Tuve un accidente automovilístico, me choqué con un camión y, a raíz de eso, quedé internada mucho tiempo. Estuve muy grave y terminé con lesiones muy grandes en la pierna”, relató Figueredo.
Las cicatrices producto de las distintas intervenciones quirúrgicas también representaron inicialmente un obstáculo para animarse a competir. Según explicó, durante sus primeros años no se sentía segura con su cuerpo y fue su entrenador quien la alentó a dar el primer paso.
Finalmente, hace aproximadamente 13 años decidió competir por primera vez en Corrientes. Desde entonces, inició un extenso camino de preparación que le permitió alcanzar recientemente los títulos argentino y sudamericano.
13 AÑOS DE ESFUERZO PARA LLEGAR A LA CIMA
Para Figueredo, las recientes consagraciones representan mucho más que dos títulos deportivos. Son el resultado de años de trabajo y perseverancia.
“Estuve 13 años para lograr llegar a alcanzar estos títulos. Para mí es un orgullo propio, es un mérito propio porque me llevó mucho tiempo lograr llegar hasta acá”, sostuvo.
La deportista reconoció que algunas de las competencias más exigentes de su carrera fueron las disputadas en Brasil, aunque también calificó como un gran desafío el torneo en el que recientemente consiguió las dos consagraciones.
El esfuerzo detrás de una presentación es considerable. En su caso, la preparación puede alcanzar las seis horas diarias de entrenamiento, distribuidas a lo largo de la jornada, además de una alimentación estrictamente planificada.
“Tenemos horario para todo: tenés el horario para comer, el horario para descansar, el horario para entrenar y vuelve a empezar”, explicó.
Según detalló, el público suele observar solamente los minutos que cada atleta permanece sobre el escenario, pero detrás de esa presentación existe una preparación que puede extenderse durante casi un año o incluso más.
En su caso, se preparó durante un año completo para el torneo que acaba de disputar y continuará con el proceso hasta diciembre, por lo que acumulará cerca de dos años de preparación para los próximos objetivos.
REPRESENTAR A AÑATUYA Y A SANTIAGO DEL ESTERO
Uno de los aspectos que mayor orgullo genera en la atleta es representar a su ciudad y a la provincia en competencias nacionales e internacionales.
Figueredo destacó además que el fisicoculturismo continúa siendo una disciplina con mayor presencia masculina y consideró importante que cada vez más mujeres se animen a incursionar en este deporte.
“Para mí es un honor representar todo lo que es Santiago del Estero y sobre todo Añatuya”, afirmó.
La deportista contó que en las competencias suele ser identificada como “la santiagueña”, un apodo que asumió con orgullo como parte de su identidad deportiva.
Actualmente compite en la categoría Woman Physique, una división en la que, según explicó, son pocas las mujeres que se animan a participar. Dentro del fisicoculturismo existen además otras categorías como bikini, fit model y wellness.
EL APOYO DE LA FAMILIA, UNA PIEZA FUNDAMENTAL
Figueredo también destacó el papel de su familia a lo largo de su trayectoria. Es madre de tres hijos y recordó que, cuando eran pequeños, compatibilizar la preparación deportiva con las responsabilidades familiares representaba un desafío todavía mayor.
Las extensas jornadas de entrenamiento, los horarios de alimentación y descanso y las obligaciones cotidianas debían ser organizados para poder cumplir con cada aspecto de su vida.
“Si no hubiese tenido el apoyo de ellos, hubiese sido imposible”, reconoció.
Aunque considera que el fisicoculturismo es un deporte esencialmente individual, remarcó que ningún atleta puede atravesar solo un proceso de preparación tan exigente y valoró especialmente el acompañamiento de sus seres queridos.
LOS PRÓXIMOS DESAFÍOS
Después de alcanzar los títulos argentino y sudamericano, Figueredo ya tiene nuevos objetivos. Su principal meta está puesta en el Mundial, que por el momento tiene como fecha tentativa el 6 de diciembre y se realizaría en Buenos Aires.
Además, tiene previsto volver a competir en Brasil durante julio, por lo que su preparación continuará durante los próximos meses.
A las mujeres que sienten interés por el fisicoculturismo, la atleta les dejó un mensaje basado en su propia experiencia: animarse a intentarlo y encontrar una disciplina que realmente las motive.
Para Anahí Figueredo, los minutos sobre el escenario son apenas la parte visible de una historia mucho más extensa, construida durante años de entrenamiento, disciplina, sacrificio y perseverancia. Una historia que comenzó con una rehabilitación después de un accidente y que hoy la tiene representando a Añatuya y a Santiago del Estero en el máximo nivel de la competencia.
