EL CHISME COMO ARMA DE PODER: ENRIQUE HISSE ANALIZÓ CÓMO LOS BOTS PUEDEN INFLUIR EN LA OPINIÓN PÚBLICA

Durante una nueva emisión de Mañana Fantástica, el analista político Enrique Hisse abordó un fenómeno que adquirió una nueva dimensión con el crecimiento de las redes sociales: la transformación del chisme y la circulación de información en posibles herramientas de influencia y control social.

Bajo el título “El chisme como arma de poder”, Hisse planteó cómo una práctica que históricamente estuvo vinculada a los vínculos familiares, sociales y cotidianos puede adquirir otra escala cuando intervienen internet, las redes sociales y el manejo masivo de datos.

DEL CHISME COTIDIANO A UNA HERRAMIENTA DIGITAL

El analista explicó que el chisme dejó de ser solamente una conversación informal para convertirse, en determinados contextos, en una forma de administrar y hacer circular información.

Según señaló, las nuevas tecnologías permiten que determinados contenidos sean difundidos de manera masiva y alcancen a miles de personas, generando determinadas percepciones sobre individuos, acontecimientos o situaciones.

En ese sentido, Hisse sostuvo que el objetivo no necesariamente consiste únicamente en transmitir un dato, sino también en construir una imagen y orientar la percepción de quienes reciben esa información.

“El chisme no es simplemente hablar de una persona que está fuera del grupo y hacer circular información acerca de ella. Tiene objetivos, tiene pretensiones”, explicó durante la entrevista.

QUÉ PAPEL CUMPLEN LOS BOTS Y LAS GRANJAS DE TELÉFONOS

Uno de los puntos centrales de su análisis fue el funcionamiento de las denominadas granjas de bots o granjas de teléfonos, estructuras que pueden administrar numerosas cuentas en redes sociales.

Hisse explicó que algunas de esas cuentas pueden presentarse ante los usuarios como si fueran personas reales, cuando en realidad responden a sistemas automatizados o forman parte de estrategias coordinadas de difusión de información.

Para graficar el funcionamiento de un bot, comparó estas herramientas con los sistemas automatizados que aparecen en diferentes servicios digitales y que ofrecen respuestas previamente programadas ante determinadas consultas.

Sin embargo, señaló que en el ámbito político y comunicacional estas herramientas pueden tener una capacidad mucho mayor para orientar conversaciones, instalar determinados contenidos y conducir a los usuarios hacia una determinada interpretación de los hechos.

INFORMACIÓN PARCIAL Y CONSTRUCCIÓN DE UNA PERCEPCIÓN

Hisse advirtió que uno de los principales riesgos aparece cuando la información que circula contiene elementos verdaderos, pero se presenta de manera parcial o seleccionada.

Según su análisis, esa selección puede llevar a que una persona construya una determinada percepción de la realidad sin necesariamente contar con todos los elementos necesarios para comprender un acontecimiento.

Por ese motivo, sostuvo que el poder no está únicamente en la información que se transmite, sino también en qué información se decide hacer circular, cuál se omite y con qué objetivo.

“Si yo controlo la información que circula sobre vos, te estoy controlando a vos”, afirmó.

BOTS, TROLLS Y LA DISPUTA POR LA OPINIÓN PÚBLICA

Durante la entrevista también diferenció el funcionamiento de los bots de la actividad de los llamados trolls.

Mientras los bots pueden operar mediante respuestas programadas, Hisse explicó que detrás de los trolls existen personas que intervienen deliberadamente en las conversaciones digitales y pueden elaborar respuestas o contenidos destinados a generar determinadas reacciones.

El problema, según planteó, aparece cuando estas acciones dejan de ser aisladas y comienzan a desarrollarse a gran escala, con numerosas cuentas que interactúan entre sí.

De esta manera, una conversación que inicialmente puede parecer espontánea podría estar condicionada por una estrategia destinada a instalar un determinado tema, opinión o interpretación.

“SI MANEJAN LA OPINIÓN PÚBLICA, MANEJAN LA DEMOCRACIA”

Hisse llevó su análisis al terreno político y sostuvo que la influencia sobre la opinión pública puede tener consecuencias directas sobre el funcionamiento democrático.

La posibilidad de instalar una determinada percepción de la realidad mediante miles de cuentas y contenidos coordinados, según explicó, puede condicionar la manera en que la sociedad interpreta determinados acontecimientos.

En ese marco, planteó que la discusión sobre los bots y las redes sociales no debe limitarse al funcionamiento de la tecnología, sino que también debe contemplar el impacto que estas herramientas pueden tener sobre la opinión pública y la democracia.

 

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