¿SOS UN BUEN TUTOR? LAS 5 CLAVES PARA GARANTIZAR EL BIENESTAR DE TU MASCOTA

En un contexto donde cada vez cobra mayor fuerza el concepto de familia multiespecie, el vínculo entre las personas y los animales de compañía plantea nuevos desafíos. Ser tutor de un perro no implica solamente alimentarlo, brindarle afecto y llevarlo al veterinario: también supone garantizar condiciones adecuadas para su bienestar físico, emocional y comportamental.

Así lo explicó Ariel Alonso Zapata, director del Instituto de Formación en Especialidades Cinotécnicas, quien destacó la importancia de comprender las necesidades propias de cada especie y adoptar una tenencia responsable.

Según explicó, el concepto de familia multiespecie se encuentra especialmente asociado a los hogares urbanos, donde perros, gatos y otras especies conviven dentro de la vivienda. Sin embargo, sostuvo que existe un marco común que debe aplicarse a todos los animales: los principios de bienestar animal.

En ese sentido, Zapata señaló que una herramienta fundamental para comprender estas necesidades es la teoría de los cinco dominios de Mellor, que permite analizar distintos aspectos relacionados con la calidad de vida de los animales.

NUTRICIÓN, AMBIENTE Y SALUD

El primer dominio es la nutrición. El especialista remarcó que no alcanza con alimentar al animal, sino que es necesario garantizar una dieta adecuada, en cantidad y calidad, además de disponer siempre de agua fresca.

“Los alimentos industrializados ya vienen formulados específicamente para eso”, explicó, aunque recomendó consultar con un veterinario antes de establecer una alimentación que incluya alimentos frescos o dietas especiales.

El segundo dominio es el ambiente. En este punto, Zapata destacó que los perros necesitan contar con un espacio propio donde puedan descansar, refugiarse y sentirse seguros.

“Todo el mundo sabe dónde está su cama y dónde duerme. A veces pregunto cuál es la cama del perro y me responden: ‘a veces está acá, a veces allá’. Si no dispusimos de un lugar para que duerma, estamos en problemas”, ejemplificó.

También hizo especial hincapié en las altas temperaturas, una cuestión particularmente importante en Santiago del Estero. Señaló que cuando las temperaturas superan aproximadamente los 33 o 35 grados, los perros necesitan permanecer en lugares con sombra, frescos y bien ventilados.

Además, recomendó evitar los paseos durante las horas de mayor temperatura y prestar especial atención al asfalto caliente, que puede provocar lesiones en las almohadillas.

El tercer dominio es la salud, que incluye vacunación, controles veterinarios, desparasitación y la observación permanente de posibles cambios en el comportamiento, apetito o signos de dolor.

EL PERRO NECESITA “SER PERRO”

Uno de los aspectos centrales planteados por Zapata fue la necesidad de permitir que los animales puedan expresar comportamientos propios de su especie.

En el caso de los perros, señaló tres necesidades fundamentales: explorar y olfatear, utilizar la boca y socializar.

“El perro necesita explorar, salir, oler y construir su mundo”, explicó. También destacó la importancia de ofrecer elementos que le permitan utilizar la boca y resolver pequeños desafíos para obtener alimento.

Una alternativa sencilla, ejemplificó, es colocar comida dentro de determinados objetos seguros para que el animal tenga que interactuar con ellos y encontrarla.

“La necesidad se va a expresar. Tengo que preguntarme si tiene elementos disponibles”, sostuvo.

La socialización también ocupa un lugar fundamental. Los perros necesitan interactuar con otros perros y desarrollar comportamientos propios de su especie, siempre de manera segura y adecuada.

 EL ESTADO MENTAL, EN EL CENTRO

Para el especialista, todos estos aspectos están relacionados con un elemento central: el estado mental del animal.

La alimentación, el ambiente, la salud y la posibilidad de expresar comportamientos naturales tienen un impacto directo en cómo se siente el perro.

Por eso, ser un buen tutor implica mirar más allá de las necesidades básicas y preguntarse si el animal realmente está teniendo una vida acorde a sus características.

EDUCACIÓN: OTRA RESPONSABILIDAD DEL TUTOR

El quinto aspecto señalado por Zapata es la educación.

Los animales domésticos necesitan aprender a controlar determinados impulsos y convivir adecuadamente con las personas y su entorno. Aprender a responder cuando se los llama, respetar determinados espacios y adquirir hábitos de higiene son parte de ese proceso.

En definitiva, el concepto de familia multiespecie también implica asumir responsabilidades.

Ser un buen tutor no significa simplemente tener un perro dentro de casa. Significa conocer sus necesidades, respetar su naturaleza, cuidar su salud, ofrecerle seguridad, permitirle expresar comportamientos propios de su especie y educarlo para una convivencia saludable.

Porque si el perro forma parte de la familia, también merece que su bienestar sea entendido desde una mirada integral.

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