La docente e historiadora Fernanda Gil Lozano afirmó que Argentina es un país construido por la inmigración y advirtió sobre el crecimiento de los discursos xenófobos en Europa y en algunos sectores de la política argentina. Durante una entrevista radial, sostuvo que la diversidad cultural ha sido una de las grandes fortalezas del país y que las políticas de integración fueron fundamentales para la construcción de la nación.

Gil Lozano recordó que la Constitución Nacional, en su artículo 25, promueve el fomento de la inmigración, como parte de un proyecto político que buscó poblar el territorio y desarrollar el país. En ese sentido, destacó que millones de personas llegaron desde distintos lugares del mundo y dejaron una huella profunda en la cultura, la educación, la gastronomía y las costumbres argentinas.
“Somos un país que tiene que ver con la diversidad y con la integración cultural. Fue una tierra de oportunidades y todavía para muchísima gente lo sigue siendo”, expresó.
La historiadora también cuestionó la idea de que los argentinos “descendemos de los barcos”, al considerar que esa mirada invisibiliza las raíces indígenas, africanas, criollas y latinoamericanas que forman parte de la identidad nacional.
Al analizar el escenario internacional, manifestó su preocupación por el endurecimiento de las políticas migratorias en varios países europeos y consideró que existe una fuerte contradicción. “Europa rechaza a los inmigrantes, pero al mismo tiempo los necesita para cubrir trabajos que muchos europeos no quieren hacer y para sostener su renovación demográfica”, señaló.
Para Gil Lozano, presentar a la inmigración como una amenaza forma parte de una estrategia política que alimenta el racismo y la xenofobia. “No es una amenaza real, es una construcción política. Biológicamente no existe ninguna diferencia entre una persona blanca y una persona negra. No hay un gen blanco ni un gen negro”, remarcó.
La docente sostuvo que Argentina ha sido históricamente un ejemplo de integración salvo en la gestión de Javier Milei y atribuyó ese proceso a políticas públicas exitosas, especialmente en el ámbito educativo. En ese marco, destacó el papel de la escuela pública como herramienta de cohesión social. “La educación integró a personas de distintos orígenes, les dio una lengua común y una identidad compartida”, explicó.
Finalmente, cuestionó los discursos que vinculan inmigración y delincuencia, y advirtió sobre el riesgo de construir prejuicios sobre comunidades extranjeras. “La mayoría de las personas que delinquen son argentinas. Hay que dejar de pensar que el problema siempre son los otros”, concluyó.

