El jefe de Gabinete analiza dar un paso al costado en medio de cuestionamientos por el uso de recursos oficiales y denuncias vinculadas a su entorno.

En el Gobierno nacional crecen las dudas sobre la continuidad de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, en medio de una serie de polémicas que impactaron en la opinión pública y generaron preocupación dentro de la Casa Rosada.
Según trascendió, el funcionario estaría evaluando su renuncia luego del fuerte rechazo que provocaron sus recientes viajes, entre ellos una visita a Nueva York junto a su esposa como parte de una comitiva oficial, y el traslado de su familia a Punta del Este en un avión privado.
A esto se suma la posibilidad de nuevas investigaciones judiciales. En ese marco, se encuentra bajo la lupa la consultora de su esposa, Bettina Angeletti, acusada de mantener vínculos comerciales con empresas relacionadas con el Estado. La diputada Marcela Pagano ya presentó una denuncia para que se investiguen estos hechos.
En el entorno presidencial reconocen que el caso “impactó negativamente en la sociedad”, en un contexto económico delicado. De acuerdo con datos recientes del INDEC, la desocupación alcanzó el 7,5% en el último trimestre de 2025, mientras que también crecen los niveles de endeudamiento y morosidad.
Analistas advierten que este escenario reduce el margen de tolerancia social frente a situaciones vinculadas a privilegios o posibles irregularidades, especialmente en un Gobierno que hizo del combate a la corrupción uno de sus ejes centrales.
La posible salida de Adorni, uno de los principales voceros del oficialismo y figura clave en la llamada “batalla cultural”, abre un nuevo frente político en la gestión nacional.