SE ACERCA LA MISA FESTIVIDAD PATRONAL EN HONOR A SAN LUIS GONZAGA, EL SANTO DE LOS JÓVENES ESTUDIANTES

En una entrevista para el programa “Mañana Fantástica”, Cristian Romano, Responsable de Prensa y Difusión de la Capilla San Luis Gonzaga, brindó detalles sobre la festividad patronal en honor a San Luis Gonzaga, el santo de los jóvenes estudiantes.

El rezo del triduo en honor a San Luis Gonzaga comenzó el martes y se extenderá hasta el jueves 20 de junio en la Capilla San Luis, ubicada en la calle Viamonte y Alberti, en el Barrio Primera Junta. El rezo comienza a las 18:30 hs con el Santo Rosario y continúa a las 19:00 hs con la Santa Misa, acompañada de diversos ministerios musicales. En esta ocasión, el Ministerio Parroquial de Sumampa estará a cargo de la música, y el día de mañana, el Ministerio Parroquial Virgen de la Piedad tomará su lugar. La festividad central se realizará el 21 de junio.

Cronograma de actividades 21 de junio:

  • 19:00 hs: Santa Misa presidida por Monseñor Vicente Bokalic. Al finalizar la misa, se realizará la bendición del material de estudio (cuadernos, apuntes, libros, carpetas, etc.) para los estudiantes presentes. La música durante la misa estará a cargo del Ministerio de Música de la Capilla San Luis Gonzaga.
  • 20:00 hs: Procesión por las calles del Barrio Primera Junta. Posteriormente, y como ya es tradicional, se servirá chocolate, con el servicio a cargo del Grupo de Servidores Cristo Peregrino.

De esta forma, Romano extendió la invitación a todas las comunidades educativas de Santiago del Estero (jardines de infantes, nivel primario, nivel secundario, nivel terciario y facultades) a la Misa del 21 de junio, que se celebrará en la Capilla San Luis a las 19:00 hs, en la calle Viamonte esquina Alberti, en el Barrio Primera Junta. Se invita a todos a llevar sus intenciones personales, ya sean pruebas, parciales o exámenes finales, para ofrecerlas durante la misa. Al finalizar, se realizará la bendición del material de estudio.

San Luis Gonzaga nació en Castiglione el 9 de marzo de 1568. Su Padre, Don Ferrante fue marqués de Castiglione, y posteriormente príncipe del Sacro Imperio Romano. Su madre, doña Marta, era hija de los Barones de Santena de Chieri (cerca de Turín). Por ser el primogénito, Luis era el herdero del marquesado.

Niñez y adolescencia

La infancia de Luis estuvo signada por su pertenencia a la nobleza. La niñez de Luis fue la propia de todo niño noble de la época feudal. Sus padres tenían grandes expectativas depositadas sobre él y tuvo a su disposición gran cantidad de servidores, una excelente educación y estuvo en contacto con los nobles y poderosos de su sociedad.

De niño, en parte debido a su educación y en parte a las visitas a los campamentos militares que frecuentaba con su padre, Luis demostraba un gusto particular por los juegos de guerra. Sin embargo, con el paso del tiempo, los intereses del hijo mayor de don Ferrante fueron cambiando, apareciendo cada vez más tranquilo, reflexivo y piadoso a los ojos de su padre a medida que iba creciendo.

Despierta su vida espiritual

El primer contacto del joven Luis con la Compañía de Jesús fue a los 9 años, cuando deseaba tener un confesor estable y, elige al Rector del Colegio de los jesuitas, el P. Francisco de la Torre.

A los 11 años Luis hace los votos de perpetua virginidad, y a los 12 recibe la primera Comunión. Ya en ese tiempo se iba formando en él la decisión de optar por la vida religiosa.

Debido a los avatares propios de ser parte de la nobleza, Luis es llevado de una corte a otra de acuerdo a los ascensos sociales que su padre iba haciendo. A la edad de 14 años, fue nombrado, junto con su hermano Rodolfo, paje de don Diego, Príncipe de Asturias. Esto fue considerado por Don Ferrante como un honor enorme.

Sin embargo, Luis rechazaba esta vida de lujo y opulencia. A medida que crecía, se volvía más firme en su rebeldía acerca de la formación que él mismo recibía y los valores de ese mundo de honores y dignidades en el que había nacido.

El jesuita Fernando Paternó empezó a ser su director espiritual. Luis comienza a vivir, dentro de la corte, una vida austera y modesta. Estas actitudes de parte del joven generan reacciones diversas.

Discernimiento Espiritual

Poco a poco, Luis, fue llegando a la decisión que le parecía lógica: renunciaría a todo y se haría religioso. El discernimiento termina el 15 de agosto de 1583 día en que se sintió llamado por Nuestra Señora del Buen Consejo a entrar en la Compañía de su Hijo.

Sin embargo, el llevar a cabo esta decisión no sería fácil para el joven Luis. Si bien su madre aceptó con docilidad la vocación de su hijo, su padre se opuso terminantemente, dado que tenía depositadas en Luis expectativas diferentes, que se acercaban más a la vida de gloria, grandeza y dignidades que deseaba para sí mismo. Por esto, Don Ferrante recurrió a las más diversas autoridades políticas, eclesiales y familiares, en busca de que convencieran a Luis de cambiar la elección que había hecho para su vida.

En la Compañía

Finalmente, en 1585, Luis presenta su renuncia al marquesado y el 25 de noviembre de ese mismo año ingresa al Noviciado de San Andrés del Quirinal. Tras una feliz experiencia de noviciado, y un examen de Filosofía exitoso, el 25 de noviembre de 1587, Luis hizo los votos perpetuos de pobreza, castidad y obediencia. Luego, Luis comenzó los estudios en Teología en el entonces Colegio Romano, cuna de la Universidad Gregoriana, donde resulta ser un alumno sobresaliente.

Servicio a la vida. Lucha contra la peste

Al comenzar el año 1591, en Roma se desata la peste. Las grandes muchedumbres habían abandonado los campos. Por las malas cosechas y el hambre, llegaban a la ciudad. Muy pronto los hospitales estuvieron llenos. La ciudad no estaba preparada para esta demanda. Demasiada pobreza y falta de higiene.

Los jesuitas colaboraron con las autoridades en la atención a los enfermos. En el contacto con ellos Luis, al igual que otros de sus compañeros, contrae la enfermedad que lo sostuvo durante tres meses en una lenta agonía.

En 1560-1593 la peste hizo estragos en Roma, causando miles de muertes entre ellas la de los papas Sixto V, Urbano VII y Gregorio XIV. Luis atendió con heroísmo a los enfermos en S. Giacomo degli Incurabili, en San Juan de Letrán, en S. María de la Consolación, y en el hospital improvisado junto a la iglesia del Gesú, donde contrajo la enfermedad.

Con la mirada puesta en el crucifijo y el nombre de Jesús en sus labios, falleció el 21 de junio de 1591, a los 23 años, tras una vida rica en experiencias. Fue canonizado en 1726 con San Estanislao de Kostka. La Iglesia lo declaró Patrono de la Juventud.

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